El delantero Antonio Cassano, cedido por el Real Madrid al Sampdoria, anotó ayer el tanto final del empate en casa ante el Fiorentina (2-2) con lágrimas en sus ojos, porque antes le habían mostrado una tarjeta amarilla, y por tanto se perderá el encuentro del sábado ante su "ex" Roma.
"Para mí, el partido ante el Roma era el más importante de mi vida. Siento muchísimo perderlo. Espero que ahora mis compañeros me hagan un buen regalo en Roma", dijo.
Cassano anotó el definitivo 2-2 en remate de cabeza (m.69), pero en el minuto 41 le habían mostrado la amarilla por protestar la concesión del tanto del empate visitante, al estimar que en una jugada previa le habían quitado el balón en falta.