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Castro aclamado por sus simpatizantes


Ni la presencia de 150 jefes de Estado, entre ellos los mandatarios de las naciones más poderosas de la Tierra, pudo impedir que el presidente cubano Fidel Castro cautivara el tablero internacional durante los tres días de la Cumbre del Milenio.
Así Castro protagonizó uno de los eventos más comentados cuando se aproximó al presidente Bill Clinton para darle un apretón de manos, en lo que los periódicos destacan que fue la primera vez que un mandatario estadounidense tiene contacto directo con el líder revolucionario.
Castro, luciendo vigoroso y sonriente a los 74 años, se insinuó en una fila de ilustres huéspedes tomando por sorpresa a Clinton que le devolvió la sonrisa antes de recuperarse frente a las cámaras de televisión, causando el inevitable escándalo entre los cubanos del exilio.
Asimismo el último día de la tumultuosa Cumbre del Milenio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), un discurso improvisado del líder cubano en la Iglesia Riverside fue publicado en primera plana del prestigioso The New York Times, junto al reportaje del cierre de la histórica reunión donde se dieron cita los líderes mundiales en un gesto para reforzar las gestiones de paz y desarrollo que debe prestar este organismo.
"Fidel Castro, la atracción; los otros gobernantes, inadvertidos", proclama el periódico La Jornada de México en un titular que apenas exagera un poco porque los discursos de Clinton, Putin y otros jerarcas del mundo industrializado recibieron tanta o más atención.
Pero también es cierto lo que escriben los dos corresponsales del matutino mexicano, Jim Cason y David Brooks:
"Mientras Clinton sigue buscando cómo dejar un legado histórico, Fidel Castro sigue siendo el único, entre más de 150 jefes de Estado reunidos aquí, que marca historia con su sola presencia".
Nada de esto es accidental. Este corresponsal conoció a Castro cuando por primera vez vino a Washington en marzo de 1959, apenas tres meses de llegar al poder. Lo entrevistó varias veces en La Habana y presenció sus
discursos en Cuba y en las Naciones Unidas. De inmediato fue obvio el don nato que el líder cubano tiene para proyectar su imagen.
Siempre comparé esa habilidad a la pericia de un experto director de ópera. Porque Castro parece saber casi instintivamente cuándo, dónde y cómo debe aparecer en la escena.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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