El presidente cubano, Fidel Castro, inició ayer su primera visita de Estado a Venezuela en 40 años, en la que planea firmar un acuerdo petrolero y reforzar la amistad que profesa hacia su homólogo venezolano, Hugo Chávez.
El líder comunista fue recibido con amplios honores en una de las visitas presidenciales más promovidas por el gobierno de Chávez, quien admite tener una simpatía especial hacia Castro y afirma que su presencia es un hecho histórico positivo para el país.
La visita de cinco días fue precedida por una polémica despertada por opositores a Chávez, quienes criticaron la amplia colaboración que ha brindado Venezuela a Cuba y los honores a Castro, a quien califican de tirano.
Desde que el militar retirado venezolano de ideas izquierdistas asumió el poder, hace 20 meses, los contactos entre Caracas y La Habana se han reforzado.
Chávez ha hecho una oposición frontal al embargo comercial que desde hace 38 años mantiene EU contra la isla caribeña y ha criticado la influencia que tiene el gobierno de Washington en la región.
La visita de Castro se inscribe dentro de la política internacional de Venezuela, dijo Chávez el miércoles al precisar que está orientada "a contribuir a la búsqueda del equilibrio en el mundo, a la construcción de un mundo pluripolar".
Expertos en asuntos internacionales han sostenido que el protagonismo que ha dado a Castro puede ser peligroso para Venezuela, sobre todo por el riesgo de que genere roces con EU, el principal mercado para el crudo venezolano.