Menos de tres meses después de la muerte del presidente John F. Kennedy, el dirigente cubano Fidel Castro dijo al presidente Lyndon Johnson que le deseaba la victoria en las elecciones de 1964, e incluso lo invitó a tomar una "medida hostil" contra Cuba si creía que tal acción pudiese beneficiarlo políticamente, según documentos recién publicados.
Castro también invitó a Johnson a que continuase el diálogo con Cuba que Kennedy había iniciado en los meses previos a su asesinato.
Los comentarios de Castro están contenidos en una serie de documentos previamente clasificados como secretos y que fueron obtenidos por Peter Kornbluh, analista del grupo National Security Archive de la Universidad de George Washington.
Kornbluh escribió un artículo basado en esos documentos en la actual edición de la revista Cigar Aficionado.
El mensaje de Castro, con fecha 12 de febrero de 1964, fue formulado verbalmente por Castro a Lisa Howard, que trabajaba para el noticiero de la cadena ABC en La Habana, para que se lo transmitiese a Johnson. Castro, que por entonces tenía el título de primer ministro, pidió a Howard que dijese al presidente Johnson "que yo deseo sinceramente su elección para la presidencia en noviembre... aunque eso parece asegurado. Seriamente, he observado cómo los republicanos usan a Cuba como una arma contra los demócratas. De modo que diga al presidente Johnson que me indique lo que puedo hacer" por ayudarlo.
Castro continuó: "Si el presidente considera necesario durante la campaûa hacer declaraciones belicosas acerca de Cuba o incluso tomar una medida hostil, y me informa extraoficialmente que se requiere una acción específica por consideraciones de la política nacional, yo lo comprenderé y no tomaré ninguna represalia seria".
Castro sugirió que su oferta fuese mantenida en secreto para que no resultase útil a los republicanos. Ese verano, el Partido Republicano postuló a la presidencia a un candidato conservador, el gobernador de Arizona Barry Goldwater, para que se enfrentase a Johnson en las elecciones presidenciales de 1964.
Se desconoce la respuesta de Johnson a la oferta de Castro. Cuatro meses después de ese mensaje, Castro propuso en una entrevista "conversaciones amplias" acerca de las cuestiones que dividían a Cuba y los Estados Unidos, pero pese a contactos ulteriores la iniciativa comenzada por Kennedy se disipó a fines de 1964.
Según indican los documentos, Kennedy daba gran importancia al establecimiento de relaciones normales con Cuba.
Al recibir una recomendación del Departamento de Estado, de que se indicase a La Habana que si deseaba normalizar sus relaciones con Washington debía reducir sus vínculos con Moscú, la Casa Blanca respondió el 4 de marzo de 1963 con la siguiente nota:
"No deseamos imponer a Castro una condición que evidentemente no puede cumplir. Debemos comenzar a pensar en términos más flexibles. El propio presidente está muy interesado en esto"