El rectángulo mágico de “Pep” Guardiola mostró su elegancia y desdibujó una ilusión llamada “remontada”.
Este Madrid no tiene comparación al poderoso Barcelona. No es lo mismo Higuaín, que Messi. Ni Puyol que Metzelder, ni Robben que Henry, ni Iniesta-Xavi que Gago-Diarra. En conclusión es estrellas vs. estrellados.
Vamos al análisis. Henry con esos goles mata impulso fue la pieza clave del resultado. No había terminado el Madrid de celebrar el 2-3 que le daba vida al encuentro, cuando ese gol del francés liquidó la esperanza, porque este equipo blanco vive de “impulsos”, de jugar a lo “macho”, deja de ser un equipo y se convierte en un grupo de valientes a los que ayer les faltó un líder, un guía, una luz que fuera su mesías, fueron un barco a la deriva.
Ahora la suerte está echada. Barcelona asegurará tarde o temprano esta liga y llegará al fortín del Chelsea con instinto asesino. No vemos cómo no levanten por lo menos dos copas. De todas, la Champions, la más codiciada. Este Barcelona puede pasar a la historia, sus números lo sustentan... su fútbol, aún más.