Fuertes combates entre miembros de las guerrillas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), unidades del ejército y la policía, dejaron catorce muertos en un sector a 50 kilómetros al suroriente de Bogotá.
"El balance es demencial", dijo el general del ejército Arcesio Barrero, comandante de la III Brigada, unidad con jurisdicción sobre Guayabetal, la zona atacada. Barrero explicó que la incursión fue ejecutada por miembros de las cuadrillas 52 y 54 de las FARC que comenzaron la incursión esta madrugada.
En los combates, que se extendieron a plena vía y entre las colinas, fallecieron 11 insurgentes, dos militares y un policía, aseguró el oficial entrevistado por la televisora Caracol. Otros seis militares resultaron heridos, indicó.
El ejército intentaba recuperar el control del área, una estratégica vía que comunica Bogotá con los llanos orientales. La gobernación de Cundinamarca, departamento del cual Bogotá es la capital, dijo en un comunicado que la carretera se encuentra cerrada.
Este es el segundo ataque guerrillero del año después de finalizada la tregua unilateral que decretaron las FARC en diciembre y por 22 días. Inmediatamente después de expirar la tregua, el 10 de enero, los rebeldes lanzaron ataques simultáneos a tres pequeñas poblaciones del departamento de Nariño, al sur colombiano. En los hostigamientos de Nariño murieron tres agentes policiales.
Por otro lado el segundo oleoducto más importante de Colombia fue nuevamente objeto de un ataque por parte de rebeldes marxistas, lo que obligó a la suspensión del bombeo de crudo un día después de haber sido restablecido, informó ayer la compañía estatal Ecopetrol.
El oleoducto de Caño Limón-Coveñas fue dinamitado el viernes en la noche cerca de la localidad de Arauca, en proximidades del pozo de Caño Limón, operado por la multinacional Occidental Petroleum Company en el departamento de Arauca, en el noreste de Colombia.
Esta es la segunda vez este año que el oleoducto, con capacidad para bombear 230.000 barriles por día, es dinamitado por guerrilleros que se oponen a lo que califican de excesiva participación de las multinacionales extranjeras en la industria petrolera colombiana.
El oleoducto fue atacado 79 veces el año pasado.