El polémico alero Vin Baker se convirtió en jugador de los Celtics de Boston después de que fue traspasado por los SuperSonics de Seattle junto con Shammond Williams a cambio del base Kenny Anderson, el pívot ucraniano Vitaly Potapenko y de Joe Forte.
"Creo que el matrimonio entre Vin Baker y los SuperSonics tenía realmente problemas y el cambio era lo mejor para todos", declaró en rueda de prensa Nate McMillan, entrenador de los SuperSonics.
McMillan admitió que el jugador había perdido la confianza en el campo y nunca pudo recuperarla porque sintió que no tenía el apoyo de los aficionados.
"Cuando un profesional pierde su confianza es lo peor que le puede pasar y al no recuperarlo tampoco podíamos darle otra oportunidad porque en el fondo tampoco tenía interés en quedarse con nuestra organización", destacó McMillan.
Los Celtics tienen previsto ofrecer una rueda de prensa para mañana martes y se espera que hagan su valoración sobre el interés de conseguir los servicios de Baker.
El equipo de Boston confía que Baker pueda ocupar el puesto que con toda seguridad dejará vacante el agente libre Rodney Rogers, al que no pueden renovarle el contrato porque superarían el tope del impuesto de lujo de 50 millones que este año ha sido establecido por la NBA.
Baker es un jugador que puede anotar desde el interior de la zona, como hacía Rogers y sus mejores promedios como profesional los consiguió con los Bucks de Milwaukee la temporada de 1997-98 después de lograr 21 puntos y 10,3 rebotes, pero no tuvo la misma producción desde que llegó a los SuperSonics. La pasada temporada, Baker consiguió unos promedios de 14,1 puntos y 6,4 rebotes, pero sólo jugó 41 partidos debido a problemas personales y de lesiones.
El traspaso culmina una serie de movimientos de los directivos de los Celtics, que en los últimos seis meses traspasaron a sus dos selecciones de la primera ronda del sorteo universitario de 2001 y 2002 con Joe Johnson y Joe Forte, respectivamente.