Los cinco países de América Central, que en 1998 sufrieron los embates del huracán más devastador en el istmo en casi 200 años, acordaron ayer implementar una estrategia que reduzca la vulnerabilidad de la región a los desastres naturales.
Los presidentes de Costa Rica El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua firmaron el Marco Estratégico para la Reducción de la Vulnerabilidad y los Desastres, que crea un frente común en el istmo para hacer frente a toda eventualidad que pudiera representar un desastre.
El acuerdo permitirá el flujo de información y la cooperación entre los cinco países y es el principal logro de la cumbre, que incluyó como observadores a República Dominicana y Belice.
"Es un paso importante que fortalece la integración centroamericana y promueve el desarrollo de los cinco países", dijo a los periodistas el presidente guatemalteco y anfitrión de la cumbre, Alvaro Arzú. La estrategia será el eje principal de los planes regionales para reducir la vulnerabilidad a los desastres naturales.
Mitch dejó más de 9.000 muertos, en especial en Honduras, Nicaragua, Guatemala y El Salvador, y devastó las precarias economías regionales.
"El huracán Mitch fue el acelerador para que este Marco Estratégico se firmara, pero las pláticas para hacer un frente común ante la adversidad datan de tiempo atrás", dijo Mauricio Castro, coordinador del área ecológica del Sistema de Integración Centroamericano, a Reuters.
La Declaración de Guatemala II que suscribieron los gobernantes reconoce que en Centroamérica los desastres naturales se ven agravados por la pobreza de sus habitantes y que únicamente mejorando el nivel de vida de la población podrá reducirse la vulnerabilidad del istmo.
Los presidentes acordaron que el quinquenio 2000-2004 será el de reducción de la vulnerabilidad y el impacto de los desastres para los países centroamericanos.
Los líderes hicieron también un llamamiento a la comunidad internacional para que contribuya al alivio de la deuda externa de Centroamérica, en especial la de Honduras y Nicaragua, tomando en cuenta su situación de países pobres altamente endeudados.
La declaración solicita a las entidades estatales financieras de sus signatarios impulsar el desarrollo de los mercados de capital y los sistemas financieros de Centroamérica y compromete a los gobiernos a buscar un mecanismo común para la solución de controversias comerciales y de inversión.
La cumbre, aplazada en 1998 a raíz de la emergencia por el huracán Mitch, expresó su apoyo al proceso de paz en Colombia y extendió un voto de confianza al presidente Andrés Pastrana.
"Centroamérica ... expresa su beneplácito por el reinicio de las negociaciones entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia", dice la declaración.
El documento final de la cumbre descarta que Centroamérica se ofrezca como mediador en el proceso de paz "porque esas negociaciones y la salida pacífica, es algo que únicamente le concierne a los colombianos", apuntó el canciller.
Por su parte, el presidente de El Salvador, Francisco Flores, externó que los mandatarios centroamericanos apoyan en conjunto el proceso de paz en Colombia, per que no pretenden convertirse en protagonistas.
"Además de la solidaridad, el máximo aporte que nuestro país puede ofrecer a los colombianos es transmitir las experiencias que acumulamos durante la negociación y la firma de la paz en El Salvador", suscrita en 1992, apuntó el mandatario.