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Cervantes y la Literatura contemporánea

El punto es que todas estas novelas establecen la misma relación del Quijote con la realidad y la locura de los hombres, locura que es el mejor termómetro para el entendimiento de nuestra época. De esta manera la novela moderna como el Quijote es un instrumento para comprender la condición humana,


Los escritores contemporáneos, nos recuerda Juan Carlos Onetti,, somos deudores de aquel hombre desdichado y de su mejor novela… Borges en "Pierre Menard, autor del Quijote" lleva a extremos hiperbólicos, la idea imaginar y escribir nuevamente el Quijote. Carlos Fuentes hace que Cervantes sea el narrador de su novela Terra Nostra.
Pero en realidad, esto es lo que han estado haciendo algunos escritores rescribiendo a Quijote. El critico alemán Frederick Beigbeder elaboró una lista de los 50 mejores libros del siglo XX, de acuerdo al criterio de los lectores franceses. Llamo la atención sobre el hecho porque todos tienen una cualidad: son quijotescos.
Mencionaré algunas. Entre ellas podemos destacar a Nadja de Andre Bretón. El escritor se tropieza con una mujer en la rue lafayete y se va de bruces contra sus senos, resulta ser una prostituta desquiciada, pero poseedora de poderes extra sensoriales que le inspira nada menos que el Surrealismo.
La novela es un corte de apelación contra lo racional; ella le dice que nos basta la realidad y que podemos partir de lo real para desembocar en lo irracional, porque la realidad le repugna; ella vive en esa cloaca de sangre y barro, en esa locura que fue la primera guerra mundial.
La novela no critica la locura del personaje, sino la locura de la civilización dominada por la estupidez. Entonces el escritor inspirado en ella concluye que La belleza será convulsiva o no será. La homónima panameña es Plenilunio de Rogelio Sinán, donde todos los personajes están locos, o quieren lavar su conciencia de la culpa, pero todos estaban dispuestos a violar el interdicto básico de la cultura: no matarás; solo la mujer se salva de ella cuando se vuelve loca por el sexo cuando sale la luna. Porque su sexualidad es primigenia, inocente, en comparación con la prostitución por la guerra.
La novela Lolita de Vladimir Nabocob es la historia de Humbert Humbert, el cincuentón seducido por una adolescente: el tema aparece como algo virtual en tres novelas ejemplares de Cervantes. Humbert es una versión del personaje Ricardo que aparece en el Amante Liberal, que se desvive por la niña Leonisa. También es el poeta Clemente de la Gitanilla que le escribe el soneto del deseo a la niña gitana. Cuando preciosa el panderete toca. Versión que inmortalizó Federico García Lorca en el Romanceo Gitano. Otra versión de este personaje es Ricaredo de novela ejemplar la Española Inglesa. Una niña raptada por piratas y llevada a la Corte de la Reina de Inglaterra. Ella es la extranjera objeto del deseo, pero es envenenada por envidia; no muere, queda flaca, macilenta y clava, pero de su pureza renace su belleza seductora, a la par de su virtud.
Al principio de las novelas ejemplares, el personaje acometido por la locura del deseo, se consuela con "el mírela bien ahora, de manera que le queden estampadas todas las señales en la memoria, muera son la culpa", o es la belleza que enloquece o la que belleza inocente de la cautiva, pero los personajes de Cervantes resisten la locura del deseo y no actúan como Hubert Hubert.
El cincuentón de Novocob. Por eso su lolita, no se salva. Queda embarazada y pierda su belleza cuando madura. Las tres lolitas de Cervantes son virtuosas victimas de los prejuicios por ser extranjeras, al final del héroe motivado por el deseo se casas Para tenerlas por medio del matrimonio. No podemos olvidar que las obras eran autorizadas por la Inquisición. Se trata de tres novelas ejemplares para vencer el deseo, pero porque era necesario el ejemplo ¿Acaso por qué la realidad histórica funcionaba de otra manera: la descrita por Novocob? El asesinato de Roger Akroid donde Agata Christie descubre la locura escondida la velada violencia reveladora, que se oculta tras la apariencia educada de la sociedad, que recurre al asesinato para preserva sus valores.
Aquí opera una loca verdad propuesta en el discurso de las armas y las letras: las trasgresión, (en este caso el crimen) no niega una interdicción (No matarás) Porque el crimen opera en lo personal, de la misma manera que la guerra, en lo social Hay una paradoja moral, El crimen personalista prohibido, pero no el crimen social. El piloto que lanzo la bomba atómica en Japón no es culpable de nada. La novela es narrada por un asesino que se justifica de esta manera.
En el Ahogado de Tristán Solarte, el asesino no es el doctor que narra la novela pero expresa su deseo de serlo, El desprecio de Alberto Moravia no es más que la historia del curioso impertinente del Quijote, que obliga a su esposa a estar con otro para tratar de escapar de la locura de la conformidad conyugal, de estar en una bonita casa, tener un bonito coche, una bonita tranquilidad y una bonita mujer para vivir una bonita vida aburrida, sin moral, ni perdón. Buenos días tristeza de Francoise Sagan narrada por Cecile una loca frívola, enganchada sin remedio en la coca, queda abandonado, enferma y sola con su conciencia, pero descubre que no solo su vida es un fracaso.
La cultura de la modernidad es el verdadero fracaso humano. Lo mismo podemos decir de Jorge Orwel y 1984 donde describe un mundo controlado por el poder penitenciario y sombrío, creado por la locura del totalitario absoluto, que reeduca, somete e intoxica el alma, como la inquisición en la época de Cervantes. Pero cuál es su salida: la conciencia de la verdad que es el primer pasa para preservar la utopía personal, que es sobrevivir. Esta es la misma locura que describe Un Mundo de feliz de Aldous Huxley que narra un viaje a un centro de incubación de los bebes probeta. Es el paraíso del poder absoluto. Sobre la tierra, ya no hay familia, ni razas, ni países, no utopías, ni siquiera derecho a la vida personal, solo existe el poder. En El Archipiélago de Gulag de Alexander Soltzhenitsyn describe las torturas mentales psicológicas, los trabajos forzados, los castigos, el hambre, el frío siberiano que son instrumentos de una poder enajenado que asume que los locos son los otros, que luchan contra la idea benemérita de expandir la felicidad comunista sobre la tierra. O la Condición Humana de Andre Malraux que es la novel del idealismo desengañado, de la locura del poder que también aparece en El Proceso de Kafka, donde la humillación es el paisaje de la modernidad, todos somos culpables porque así lo decreta el poder, que vuelve paranoico al personaje por la angustia producida al descubrir que su vida esta en manos de imbéciles con poder. Descubre que uno como el galeote de Cervantes, siempre es culpable.
Lo mismo encontramos en la locura Del Extranjero de Albert Camus, la historia de un hombre inocente que pierde sus valores personales hastiado por la maldad y es victima de los prejuicios de su época. Su felicidad consiste en resignarse a todas las catástrofes de su tiempo como Alonso Quijano, derrotado por la realidad. En la obra de Cervantes el extranjero es un tópico literario: extranjeras son las niñas de las novelas ejemplares, victimas de los prejuicios. Extranjero es el cautivo. En Shekaspeare el extranjero es Otelo, Silock, Calibán, victimas de los prejuicios sociales. Este es el mismo drama del Extranjero de Albert Camus "Todas las religiones oficialmente reconocidas corren el riego de estrangular lo sagrado en el hombre". Dijo al recibir el Premio Nobel. El punto es que todas estas novelas establecen la misma relación del Quijote con la realidad y la locura de los hombres, locura que es el mejor termómetro para el entendimiento de nuestra época. De esta manera la novela moderna como el Quijote es un instrumento para comprender la condición humana, un texto ambiguo que juega sus sentidos entre el ser y el aparecer; en el doble sentido y la exigencia del disimulo. En la relación absurda que hay entre las palabras y los hechos: entre los que se cree ser y lo que es; entre lo que se quiere vivir y lo que se vive. Ente lo que se confiesa y lo que se lleva a acabo. Por eso el Quijote es una de las más conmovedoras parábolas de la existencia, un patético y melancólico testimonio de la condición humana o como ha dicho Ernesto Sábato, un ambiguo mito sobre el choque de las ilusiones con la realidad y de la esencial frustración a que ese choque conduce; ansiamos la eternidad pero debemos morir, deseamos la perfección, pero somos imperfectos; creemos ser buenos, pero somos, sádicos y perversos; decimos ser democráticos y perseguimos a nuestros adversarios. Por eso Cervantes es un novelista contemporáneo, porque su lectura nunca ha perdido el contacto interior con los hombres, y su novela, sigue siendo la más reciente, la que acaba de llegar. Porque los atributos últimas de la condición humana no sufren cambios e la historia. Por eso cuando Cervantes dice en un lugar de la mancha, también dice Comala, de Rulfo; Macondo, de García Márquez; Santa María de Onnetti; el Paraguay utópico de Roa Bastos; el México tormentoso de Carlos Fuentes; la Isla mágica de Sinán. Por eso cada vez que publicamos una novela el fantasma de aquel manco desvalido, preso por deudas, fatigado de cárceles y miserias está con nosotros, porque es nuestro contemporáneo. Por so los novelistas de hoy al único a quien debemos que rendirle cuentas es a Miguel de Cervantes Saavedra.


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194762
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América