Dos cosas asombran de la rusa Anna Chakvetadze, quizás la menos conocida de las ocho jugadoras que participan esta semana en el Masters femenino de Madrid, su impresionante melena rubia y la facilidad con que se desenvuelve en la pista con la que ha sumado esta temporada cuatro torneos.
Chakvetadze es una de las tres nuevas caras en el torneo que cierra la temporada del circuito WTA. Esta sesión la firmó con cuatro trofeos en su bolsillo: Hobart, Hertogenbosch, Cincinnati y Stanford para sumar seis ya en su palmarés y acabar sexta del mundo, con 57 victorias y 18 derrotas.
Su larga y lisa melena rubia destaca de su aparente frágil anatomía. Pero, su pelo ya le ha causado algún disgusto. Este año, en la final del torneo de Stanford, se le soltó algo la melena y su raqueta se enredó con su cabello al ejecutar un golpe de derecha.
"Creo que voy a cortármelo un poco después de Madrid", aseguró, "aunque siempre me lo he cortado antes del último torneo de la temporada. Es como una superstición, de todas formas no lo quiero demasiado corto, porque me gusta tenerlo largo desde que tenía ocho o nueve años, me siento cómoda así", aseguró.
Fascinada por la moda y compradora compulsiva, "compro todo lo que me gusta", dijo, Anna, quien también quiere hacer sus pinitos como diseñadora de ropa deportiva, tal vez ella sea la modelo.