El presidente venezolano, Hugo Chávez, juramentó ayer a los nuevos ministros de Interior, Defensa, Relaciones Exteriores e Infraestructura, que designó al cumplir dos años en el poder, y que asumirán sus cargos en los próximos días.
El nuevo titular de Defensa, José Vicente Rangel, abandona su cargo de canciller, que ejerció desde que Chávez asumió la presidencia en 1999, y sustituye a Eliécer Hurtado, que pasó a Infraestructura.
Rangel se convierte así en el primer civil en ese cargo en la época democrática venezolana que se inició en 1958, lo que ha producido una polémica en el país. Los opositores señalan que puede crear resentimiento en la Fuerza Armada Nacional, mientras otros apoyan el nombramiento, que dicen consolida el gobierno basado en la unión cívico-militar impulsada por Chávez.
El nuevo canciller es Luis Alfonso Dávila, que ocupaba la cartera del Interior, que ahora será dirigida por Luis Miquilena, hombre fuerte del gobierno y mentor político de Chávez, quien ya detentó ese cargo al principio del mandato del presidente.
Por otra parte, Chávez volvió a advertir sobre el peligro de una guerra civil en Venezuela, apuntalada por la pobreza, desigualdad y delincuencia.
"Nos puede llevar a una guerra organizada, armada, de pobres contra ricos", advirtió el mandatario.