El presidente venezolano, Hugo Chávez, hizo ayer un llamamiento a todos los ciudadanos, en el que incluyó a los "confundidos y atemorizados", a que acudan a las urnas el próximo día 15 para aprobar o rechazar en referéndum el proyecto de nueva Constitución.
"Llamo al pueblo a que no baje la guardia, a que vayamos todos a votar, incluso los que están por el "no", porque de todos modos les quedan cinco días para recapacitar", dijo el mandatario en una entrevista televisada.
A escasos cinco días del referéndum en el que los venezolanos decidirán si quieren o no una Constitución que sustituya a la vigente desde 1961, las encuestas vaticinan que el "sí", a favor de aprobar el nuevo texto constitucional, ganará con una amplia diferencia sobre el "no".
Pese a que algunos analistas habían vaticinado una escasa participación, un sondeo de la encuestadora privada "Consultores 21" divulgado el jueves reveló que la abstención puede ser de un 45 por ciento, lo que sería ligeramente inferior si se compara al 50 por ciento que caracteriza los procesos electorales en Venezuela.
Es en ese importante margen de abstención donde los partidarios del "no" centrarán sus esperanzas en los próximos días para incrementar su presencia en la intención de voto, que apenas alcanza el 33 por ciento del total, según la empresa "Datanálisis".
Para estimular la asistencia a las urnas, la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), que elaboró el proyecto constitucional, aprobó el jueves declarar como "festivo" laboral el día del referéndum, de modo que los trabajadores tiene derecho a ausentarse unas horas de sus puestos para votar sin temor a ser despedidos.
Las campañas han dado una nota pintoresca al intenso y debatido proceso constituyente, y mientras los cacerolazos son el instrumento preferido de protesta de los partidarios del "no", quienes respaldan el "sí" prefieren hacer ruido lanzando cohetes.
Chávez, un ex teniente coronel de 45 años que ha hecho del proceso constituyente su principal proyecto político para "refundar" la república, invitó a "los que estén confundidos y pudieran estar atemorizados" por las campañas a que "rectifiquen" y se incorporen a su "revolución" para construir un país "en paz y en democracia".
La "Bolivariana", como llama Chávez a la nueva Carta Magna, consta de 350 artículos y 18 disposiciones transitorias cuyo objetivo, según el sector oficialista, es restablecer una sociedad "democrática, participativa y protagonista, multiétnica y pluricultural en un Estado de justicia federal y descentralizado".
El proyecto de Carta Magna que divide a la sociedad venezolana establece en algunos casos cambios que no han terminado de ser aceptados por la gente, como que el país pase a llamarse República Bolivariana de Venezuela.
Según un sondeo de la empresa "Mercanálisis" que difunde hoy la prensa caraqueña, un 57 por ciento de los venezolanos está en desacuerdo con añadir el adjetivo "Bolivariana" a Venezuela.
Otros aspectos novedosos que establece el proyecto constitucional son la creación de la figura del Vicepresidente de la República, que es nombrado por el mandatario, la ampliación de cinco a seis años del mandato presidencial, la posible reelección inmediata del jefe del Estado, el cambio del poder legislativo que pasa a ser unicameral y el voto militar.
"Esta Constitución que va a ser aprobada dentro de cinco días es la mejor de todo este continente", insistió hoy Chávez.
Pero para la oposición, que en su mayoría pertenece a los estratos más altos de la sociedad, el proyecto constitucional es "estatista" y representa un "retroceso" para el país porque promueve la "desinversión", cuando Venezuela requiere con urgencia la entrada de capitales privados para reactivar la economía.