Un gol del marfileño Didier Drogba a seis minutos del final, al beneficiarse de la debilidad defensiva del francés Mikael Silvestre y la inseguridad en la portería del polaco Lukasz Fabianski, condujo al Chelsea a la final de la Copa de Inglaterra asestando un duro castigo a la propuesta vistosa del Arsenal.
El Arsenal se marchó enfadado con el arbitraje tras una acción en la que Cesc fue derribado junto a la línea de fondo, cuando Malouda se desentendió del balón y empujó al capitán español. Se esperaba la llegada de la prórroga en el momento en el que un centro medido de Lampard y la velocidad de Drogba decidieron la primera semifinal. Hoy en Wembley, les llegará el turno a Manchester United y Everton.