En su momento, cometí el gran error de comentar que (para mí) Chepo era un equipo “parásito” porque no tenía identidad, que no llevaba fanáticos a los estadios y que no invertía en grandes fichas.
Me retracto de lo que dije, pues Chepo, ante el Alianza, me demostró que, a pesar de que no cuenta con el mayor presupuesto de la Liga Panameña de Fútbol, cuenta con jugadores que practican el fútbol por amor a la camiseta.
El domingo pasado se vivió un verdadero espectáculo entre el Alianza y el Chepo, dos conjuntos que lo dejaron todo dentro del rectángulo verde y que parecían que jugaban más que una final. Aplauso para ambos.
Sobre su clasificación a la ronda semifinal del Torneo Apertura 2011, Chepo cuenta con las mismas posibilidades que Tauro, Chorrillo y Plaza Amador.
La batalla del domingo estará cerrada, ya que Árabe Unido lo pondrá todo para hundir las aspiraciones naranjas de meterse entre los mejores cuatro del semestre. Apuesto por un triunfo chepano.
Y lo hago porque todavía recuerdo el gran fútbol que mostraron ante Tauro, conjunto al que golearon por marcador de 3-0. No fue casualidad.
Casualidad, para mí, fue la que ocurrió ante el Alianza, duelo en el que Chepo perdió tres puntos de oro.
Lo confieso, Chepo me calló la boca.