En un clima expectante, los ojos de Chile se volverán mañana hacia Londres, donde el ex dictador Augusto Pinochet, detenido desde hace más de 11 meses, enfrentará el comienzo del juicio que decidirá su posible extradición a España.
Las estaciones de televisión preparan transmisiones especiales, para difundir la apertura del juicio en la corte de Bow Street, luego que las autoridades británicas y españolas bloquearon los últimos intentos del gobierno del presidente Eduardo Frei por liberar al anciano general que gobernó Chile entre 1973 y 1990.
Más de medio centenar de partidarios del ex dictador, agrupados en la Fundación Augusto Pinochet, viajaron el sábado a la capital británica, para respaldar a su líder en el tribunal londinense, donde también se congregarán exiliados chilenos y familiares de víctimas de la represión que ejerció el régimen militar.
"No es mucho lo que podemos esperar", admitió el director de la Fundación, general en retiro Luis Cortés Villa, al referirse al juicio.
"No tenemos mayores expectativas", reconoció por su parte el abogado Fernando Barros, asesor de Pinochet que no integró el grupo de viajeros. Versiones que circularon durante las últimas horas en Londres y Santiago sugirieron que el gobierno del primer ministro Tony Blair puede considerar las "razones humanitarias" que invocó el presidente Frei, cuando se conozcan los primeros resultados del proceso que se inicia este lunes.
Pero el abogado Roberto Garretón, ex relator de las Naciones Unidas para el Congo, representante de organizaciones humanitarias y miembro de la oficialista Democracia Cristiana, desestimó esta posibilidad, en declaraciones a la AFP.
"No podrían los británicos, después de la demostración de transparencia que han dado durante estos meses, entrar en un juego político a última hora y cambiar una decisión", dijo el jurista e insistió en que "este es un asunto judicial y no político".
El abogado Héctor Salazar, vinculado a la Iglesia Católica, se manifestó convencido de que el primer veredicto del tribunal británico se conocerá en un plazo breve y será desfavorable a Pinochet.
Si la defensa del general apela frente a ese primer dictamen, el juicio continuará y también proseguirá la detención del ex presidente de facto de 83 años, aquejado de problemas cardíacos, una aguda diabetes y una afección lumbar, entre otras dolencias.
"Pero si la defensa de Pinochet no apela, queda abierta la posibilidad de la autoridad política británica que debe tomar la decisión final. Y allí es donde, al parecer, se están jugando algunas cartas", advirtió Salazar. El Gobierno de Frei plantea que si Pinochet es liberado y regresa a Santiago, deberá enfrentar en los tribunales chilenos las 40 demandas que lo responsabilizan por crímenes políticos, fusilamientos sin juicios y la desaparición de casi 1.200 opositores.
"En Chile no existe ninguna posibilidad de que sea juzgado", agregó sin embargo Salazar, para quien el juicio a Pinochet en Europa marcará un precedente "para la jurisdicción mundial sobre el tutelaje de los derechos humanos en el próximo siglo".
La misma visión entregó a la