La selección de fútbol de Chile abandonó ayer la ciudad argentina de Mendoza, su cuartel general durante la Copa América, rumbo a su país en medio del apoyo de unos doscientos seguidores que le alentaron tras la eliminación el domingo frente a Venezuela pero también algunos gritos críticos.
La plantilla salió del hotel ubicado en el centro de la capital con rostros adustos y serios.
Algunos futbolistas solo atinaron a levantar su mano en señal de saludo y agradecimiento a los seguidores que los alentaban.