Juan Antonio Pizzi ni siquiera desea escuchar la palabra "favoritos", una que no puede rehuir últimamente.
El técnico de Chile prefiere refugiarse en algunos probados clichés del fútbol -"el nivel de todos es muy alto", por ejemplo- para advertir que a su equipo le falta todavía mucho camino por recorrer en la Copa Confederaciones.
Pero tras un auspicioso debut el domingo, con un triunfo por 2-0 que pudo ser más abultado sobre Camerún, lo más seguro es que Pizzi y el plantel de los bicampeones de Sudamérica tengan que aguantar el adjetivo hasta que se pruebe lo contrario.