José Santos, el jinete chileno más exitoso de todos los tiempos, que ahora triunfa en EEUU, deslizó la posibilidad de retirarse de la actividad tras el grave accidente que sufrió en la pista Aqueduct de Nueva York, el pasado 1 de febrero.
"Los doctores me dijeron que si volvía a caer iba a quedar inválido y yo no me voy a arriesgar a quedar en una silla de rueda", dijo Santos en declaraciones que difundió el diario El Mercurio.
El accidente de Santos ocurrió en la octava carrera en Nueva York, arriba del ejemplar "For a Prayer", cuando en la última curva, en los momentos que apuraba a su caballo, éste se desplomó de un infarto.
El chileno no alcanzó a reaccionar, cayó con la cabeza, se arrastró por la tierra húmeda del hipódromo, un caballo le cae encima, otro pasa por su cuerpo y él pierde el conocimiento.
A un mes del accidente, Santos camina apoyado de un bastón, mientras espera que sanen sus cinco vértebras que resultaron rotas y que le recrudecieron antiguas heridas que se agregaron a las sufridas ese día.
Por primera vez esas heridas, en sus treinta años de trayectoria, le han obligado a replantear su vida sobre los caballos que ya no le permitirían alcanzar las cinco mil victorias con la que pensaba retirarse.
"Ha sido el momento más difícil de mi vida, ya que antes tuve caídas fuertes como ésta, pero ahora ya tengo más años y ya estoy al final de mi trayectoria, pero eso tengo que pensarlo muy bien", añade el jinete cuya fortuna personal bordea los 20 millones de dólares.
Señala que recién en dos meses más, cuando los médicos los vuelvan a revisar, sabrá bien la magnitud de los daños y los riesgos que correría si vuelve a montar.