Ella estaría feliz de estar en las portadas de libros, de los periódicos, en las pantallas de los televisores, en el Internet....
"Que Chiquita se robe el show. Placenteramente dejo que ella se robe el show. Ella tiene más ego que yo. Supongo que su fantasma debe estar disfrutando de este éxito. Como buena artista le encantaban los reflectores y los aplausos".
Así nos lo dijo Antonio Orlando Rodríguez, para quien escribir "Chiquita", que le valió el Premio Alfaguara de Novela 2008, fue difícil.
Chiquita fue un personaje muy absorbente, demandante, que le cambió su vida, al punto de que él, que disfruta mucho de la soledad, de estar en su casa, ha recorrido desde abril unos 20 países, lo cual ha sido agotador pero gratificante. Y todo porque "Chiquita", como dicen por acá, "está bien pegada", al punto de que encabeza la lista de los libros más vendidos en Costa Rica, México y Colombia.
Llegó a Panamá el jueves 1 de octubre y la noche del jueves 2 presentó la novela en la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero. Partió ayer hacia Bolivia y luego irá a Nicaragua. Ya había pasado por España, Estados Unidos, casi toda Hispanoamérica y algunas islas de El Caribe. Culmina la gira en diciembre.
Ha disfrutado de poder tener "feedback" (retroalimentación), con lectores de tantos países, de poder conocer lo que piensan de la obra, lo que interpretaron.
Según dijo, escribió esta obra en función de volverla a la vida. Fue casi un acto de justicia con la exitosa bailarina de 26 pulgadas, quien si hubiese vivido en Liliput "probablemente la hubieran declarado reina". Y, "probablemente si se hubiera quedado en Cuba habría vivido eternamente entre las paredes de su casa. Ella misma se descubrió como artista y como mujer".
"Chiquita existió", recalcó. Pero, desdibujada en la memoria de los que la conocieron.
Si no se hubiese lanzado a la aventura, esta hija de Cuba que triunfó en New York, habría sido una liliputense más. Pero conoció el aplauso popular. Éste y su excesiva vanidad la embriagaron y aunque no le añadieron ningún centímetro a su estatura física, le acompañaron buena parte de su vida.
De haberla tenido frente a él, opina el escritor que "hubiera sido bueno pedirle su secreto para tener tanta confianza en sí misma y sortear tanta adversidad".
Afirmó que ella es un personaje que se debe mucho a sí misma y labró su destino.
Según él, entre las grandezas de Chiquita están "el haber aceptado el reto de conquistar un espacio en un mundo de gigantes, hecho a la medida de los gigantes. Ella, con sus 65 centímetros (26 pulgadas) ¿creo que tiene que haber sido una mujer muy voluntariosa, con mucha confianza en sí misma y muy tenaz".
Pero, su lado flaco era que Chiquita "podría ser por momentos muy cruel, muy dominante y le costaba perdonar. Era muy ególatra. Era muy transgresora y no le importaba lo que opinaba la gente. Ella vivía su vida como mejor le parecía".
"Yo creo que era un ser humano, con todos los ángeles y los demonios que tenemos todos los seres humanos. Solamente que en su caso estaban concentrados en 65 centímetros", explicó y para cerrar con broche de oro esta descripción dijo que Chiquita era, como se dice en México "Chiquita, pero picosa".
Siempre tan coqueta, tan elegante, sabía que tenía un magnetismo y le sacaba partido.
No le cabe duda de que "Chiquita era muy buena publicitándose" y considera que "si hubiera sido grande no hubiera sido el personaje que fue. Creo que la estatura fue lo que la hizo excepcional".
Y, ¿quieren saber más? "Era un peligro, un pequeño peligro porque compró muchos corazones". Ella se enamoró.
Sobre este tema el autor corre el velo. Patrick Crinigan es el héroe romántico de esta historia. Es el príncipe azul con el que soñaría toda mujer, grande o chiquita. "Chiquita se dio el lujo de despreciarlo, varias veces, porque quizás no quería perder su libertad como mujer. Una libertad que estrenaba por primera vez y no quería que el matrimonio se la arrebatara".
Relata que Chiquita "fue víctima de los celos y la envidia y sus peores enemigos fueron una sociedad que se negaba a aceptar a los diferentes, las barreras que tenían las mujeres en el Siglo XIX, que ni siquiera tenían derecho a votar y su carácter que a veces era demasiado arrogante y le costaba oír consejos".
Añade que "pretender que todos los seres humanos somos iguales es una aberración. Todos somos diferentes por dentro y por fuera".
Está convencido de que es la naturaleza humana lo que hace grande y miserable el mundo.
Acerca de porqué piensa que Chiquita prolongó su estancia en el escenario, el también periodista radicado en Miami hace 10 años, expresó que "el retiro es muy difícil sobre todo si eres un artista de los teatros. Los aplausos se pueden convertir en una adicción. Por eso muchos artistas prolongan su carrera más allá de lo recomendable. Siente que no podrán vivir sin el contacto del público. Viven de eso".
Chiquita lo sacó de su cueva
Habitualmente vive en su casa muy encerrado. Desde allí mismo trabaja. No se sentiría cómodo sin Internet. No se imagina viajar sin su portátil, en la que escribe rápido y sólo con sus índices.
Explica que es muy poco social. Ahora, con esta gira se siente "un poco como un pez fuera del agua". Aunque, eso no quiere decir que no tenga amigos y que no haya disfrutado a rabiar esta gira a la cual lo lanzó "Chiquita" y que, en cierta forma, "me ha obligado a salir de la cueva".
Fueron cinco años dedicados a este personaje. Durante ese tiempo Antonio Orlando Rodríguez prácticamente estaba en función de Chiquita, dedicado a Chiquita.
Explica que fue una novela muy difícil de escribir, requirió de mucha investigación histórica. "Tenía que tener un ritmo muy dinámico, un estilo muy transparente. El momento más divertido fue las aventuras de Chiquita en el París del año 1900, un país muy libertino con muchos cambios científicos y sociales. Era el París elegante de aquellos años".
Su sino, la literatura
Dice ser un escritor que escribe con los pies en el presente y la cabeza en el pasado. Le gusta el periodismo pero se siente más novelista.
Siempre ha trabajado con la palabra escrita. Desde los 19 años sabía que quería ser escritor. También ha trabajado en radio y televisión.
Gratificante vivencia
Todo lo relacionado con "Chiquita", con el Premio Alfaguara 2008, según recalca, "ha sido extraordinario, una experiencia única".
Entrar en el mercado hispanoamericano de la industria librera, de la mano de "Chiquita" es algo inenarrable. "Todo esto me ha dado muchas ganas de escribir", nos dijo.
Se visualiza en cinco años "como me he visto hasta ahora. Escribiendo los libros que me ha apetecido escribir. Tratando de escribir lo mejor posible para que gusten".
No tiene queja de sus libros anteriores. "Aprendices de brujo", la novela que precedió a "Chiquita", se vende muy bien en Colombia, avanza con paso firme por el mundo hispano, ya se tradujo al inglés para el mercado de Estados Unidos y su futuro es halagüeño.
Nos dijo que su próxima novela será sobre principios del Siglo XX, en La Habana, de cuando Cuba empezaba su vida como República. Va a tener un personaje protagonista. Masculino.
Más sobre el autor
Entre los pasatiempos del "padre" de "Chiquita" están cocinar, viajar, leer novelas, biografías y libros de historia.
De hecho, español y literatura, confiesa el escritor "eran las únicas materias donde ganaba buena nota".
Sin embargo, cuando le preguntamos sobre los idiomas que habla, dijo "apenas domino el español".
¿Perfeccionista?, le preguntamos.
- "¡Demasiado!"
Entre los escritores cuya obra le gusta están de Cuba, Virgilio Piñera; de Argentina, Manuel Mujica Láinez y de Rusia Michail Bulgakov.
Se nos olvidó decir que le encanta dormir y lo que más le gusta en la vida es no hacer nada. Pero, admite que "estar así, sin apuros, no hacer nada, dejar volar la imaginación... es un lujo que muy raramente nos podemos dar".
En cuanto a su estado civil dijo que está soltero y cuando le preguntamos cuál es su tipo de mujer contestó que una chiquita. No sabemos si con minúscula o mayúscula.
Considera que a estas alturas lo ha hecho casi todo, pero le encantaría ir a Egipto, Turquía y China. "Y no quisiera ir en silla de ruedas", dice riéndose.
Cuando le pedimos que nos hable de Dios su respuesta fue: "Creo que cada uno de nosotros tiene su propio Dios dentro de sí mismo. Hay tantos dioses como personas hay. Lo importante es sentirse a gusto con Él. Y, Dios significa muchas cosas para cada persona".
Quisiéramos decirles mucho más sobre Antonio Orlando Rodríquez, quien en su dedicatoria de "Chiquita", nos escribió "para Rosalina Orocú, agradecido por su entrevista, la más larga y minuciosa de toda esta gira", pero, por falta de tiempo y espacio concluiremos diciéndoles que no le atrae la política, detesta mucho la superficialidad, la frivolidad, el consumismo y la hipocresía y si él fuera Dios, una de las primeras cosas que haría "es que los pueblos tuvieran mejor memoria a ver si elegían mejor a sus gobernantes".