Cienciano, el modesto equipo de 102 años de vida nacido en un modesto colegio público de la ciudad de Cusco, se convirtió el viernes en la noche en campeón de la Copa Sudamericana e inscribió su nombre en la mejor historia del fútbol peruano.
El nombre lo tomó en 1901 del colegio Nacional de Ciencias, fundado en 1825 por el procer libertador americano, Simón Bolivar, y siempre tuvo como característica fiel la de un equipo aguerrido, de "sangre india" y mucha humildad.
El viernes en la noche cuando el árbitro uruguayo Gustavo Méndez dio por culminado el encuentro de vuelta ante el River Plate argentino (1-0), en la segunda final por la Copa Sudamericana, Cienciano se llevó su primera corona y le dio al fútbol peruano un histórico primer título internacional.
Con su triunfo, Cienciano, considerado una "cenicienta" en el ámbito regional y muchas veces mirado con desdén, se transformó en una atractiva mariposa que se llevó la copa bajo el elogio general de los especialistas.
De esa forma, los rojos de Cusco escribieron con sudor, lágrimas y mucho sacrificio su nombre en la historia del fútbol de Perú, porque por primera vez un cuadro peruano ganaba en el ámbito sudamericano.
Anteriormente dos cuadros "incas" estuvieron a punto de bañarse de gloria, pero se quedaron en el intento. En 1972 Universitario cayó en la final de la Libertadores ante Independiente de Argentina y en 1997 Sporting Cristal fue derrotado en ese torneo por Cruzeiro de Brasil.
El gol de tiro libre del paraguayo Carlos Lugo, a los 80 minutos, fue el justo premio para que el equipo de la denominada Ciudad Imperial levante hasta el cielo la Copa ganada ante los "millonarios" de River Plate.
Para alcanzarla, no sólo tuvo que igualar 3-3 en Argentina y vencer 1-0 en Arequipa (sur), sino también a rivales peruanos y extranjeros considerados grandes, con mayor presupuesto económico, mejores equipos y jugadores de renombre que, con solo mencionarlos, asustaba a los habitantes de Cusco, como el Santos de Brasil.
El triunfo ante River también tuvo otro ingrediente: Cienciano por primera vez jugaba fuera de su casa, pese a ser local. Las reglas de la Conmebol lo alejaban del estadio Garcilaso del Cusco, con capacidad para 30.000, pues se exige un aforo de 40.000.