Monumento a la Bandera de esta ciudad, en las márgenes del río Paraná, unos 350 kilómetros al norte de Buenos Aires.
Miles de personas provenientes de toda la Argentina asistieron en la noche del martes al cierre de la campaña electoral de la Alianza opositora, ovacionando con cánticos y aplausos al candidato presidencial Fernando de la Rúa, el favorito para ganar los comicios del próximo domingo.
Miles de banderas argentinas celestes y blancas flamearon en las manos de familias y personas de todas las edades que se congregaron junto al Monumento a la Bandera de esta ciudad, en las márgenes del río Paraná, unos 350 kilómetros al norte de Buenos Aires.
El escenario fue el mismo en que el entonces candidato Raúl Alfonsín reunió en 1983 unas 400.000 personas en su último discurso de campaña, antes de los comicios en que resultó elegido presidente, luego de siete años de dictadura militar.
Esta vez los asistentes no fueron tantos, pero suficientes como para que sus gritos ensordecedores interrumpieran en varias oportunidades el discurso de De la Rúa, en una noche primaveral.
Según los organizadores había 100.000 personas. Para los medios de prensa fueron alrededor de 60.000, y la policía consideró que eran 25.000. Portando carteles rojos y blancos (colores que caracterizan a la Unión Cívica Radical, que integra la Alianza junto al Frente País Solidario) que en su mayoría decían "De la Rúa presidente", los asistentes llegaron en tren, automóviles y autobuses provenientes de las provincias de Córdoba, Entre Ríos, Santa Fé y Buenos Aires.
Los oradores De la Rúa y su compañero de fórmula, Carlos "Chacho" Alvarez, criticaron duramente al saliente gobierno del presidente Carlos Menem por lo que calificaron de un clima reinante de corrupción, desempleo, pobreza y falta de equidad social. De la Rúa, quien según los encuestadores ganará las elecciones por más de 15 puntos sobre el candidato peronista Eduardo Duhalde, prometió "una historia nueva, con trabajo, honestidad y sin corrupción".
"Vamos a volver a crecer y a salir de la desesperanza a la que nos han empujado", indicó.
Alvarez, por su parte, señaló que "faltan pocos días para que termine la pesadilla menenista". Destacó que después de diez años, el país "va a tener un presidente honesto" como De la Rúa. Y eso era lo que la gente quería escuchar.
Cada vez que De la Rúa criticó, aunque sin mencionar nombres, al actual gobierno peronista, los bombos, petardos, fuegos artificiales y canciones en favor de la Alianza, quedaron en primer plano, impidiéndole continuar con su discurso.
"Queremos algo nuevo", manifestó Leonor Zingales, una jubilada de 70 años, mientras observaba a De la Rúa a través de las dos pantallas gigantes colocadas a los costados del escenario.
"De la Rúa tiene moral y dignidad, es simple y limpio ... sabemos que va a mejorar la situación", dijo sonriente esta rosarina a la