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Cineasta y escritor son nuevos académicos

Los escritores tenemos aptitud para rastrear las palabras y destreza para relacionarlas entre sí, pero son los filólogos y lingüistas quienes conocen su naturaleza, su verdadera sustancia. Para nosotros, trabajar al lado de los filólogos no solo es una garantía de seguridad.


José Luis Borau, figura esencial del cine español y, José María Merino, uno de los grandes cuentistas de la lengua española, fueron elegidos esta semana nuevos académicos de la Lengua para cubrir las vacantes de Fernando Fernán Gómez y de Claudio Guillén, respectivamente.

Borau, que se disputaba el sillón "B" con el novelista y ensayista catalán Félix de Azúa, resultó elegido en segunda votación con el respaldo de veinte académicos, al igual que Merino, único candidato al sillón "m" de la Real Academia Española.

Director de películas como "Furtivos", "Río abajo", "Sabina" y "Tata mía", Borau -nacido en Zaragoza en 1929- fue presidente de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de España de 1994 a 1998.

 

En su vertiente literaria, el cineasta logró en 2003 el premio "Tigre Juan de Novela" con "Camisa de once varas", el mismo año en el que escribió el libro de relatos "Navidad, horrible Navidad".

Antes había coordinado la recopilación de relatos sobre cine de 38 autores latinoamericanos, él entre ellos, bautizada como "Cuentos de Cine" (1996), a la que siguió tres años después "Cuentos sin Cámara" (1999), un conjunto de 15 historias escritas por él y cineastas como Pedro Almodóvar, Alejandro Amenábar o Manuel Gutiérrez-Aragón.

Al conocer la noticia, José Luis Borau dijo que estaba muy sorprendido y que "se habían venido abajo" todas sus teorías, que eran, básicamente, "que no salía elegido".

 

Espera aportar a su trabajo en la Academia todo lo que sabe sobre el género del guión, tras 35 años enseñando esa asignatura en distintas universidades españolas e internacionales, y aportar su conocimiento sobre la influencia del Séptimo Arte en el lenguaje de la calle.

Merino, nacido en la ciudad gallega de La Coruña en 1941, recibió los premios de la Crítica, el Nacional de Literatura Infantil y el de Narrativa Miguel Delibes.

Está considerado un gran maestro de la narrativa breve y del cuento en castellano y es autor de una amplia obra en la que tienen presencia temas como lo fantástico, la identidad, la infancia, la memoria, el mito o el sueño.

 

Durante años colaboró con la UNESCO en proyectos relacionados con Hispanoamérica, y de esa época arranca su interés por América, que ha trasladado con frecuencia a su obra.

El escritor considera "un gran honor" formar parte de "una institución independiente" como la Academia, y llega a ella con "la curiosidad apasionada" que siente desde niño por el diccionario y con su "fervor por las palabras".

En una entrevista con Efe, Merino aseguró que su elección supone "cerrar gratamente un ciclo vital", dado que en su infancia empezó "a descifrar el mundo de la realidad a través del diccionario, por un lado, y de los cuentos y novelas, por otro". Y esa pasión, "que permanece intacta a pesar del paso del tiempo", le servirá sin duda, para su nuevo cometido.

 

Considera "un gran honor" formar parte de "una institución independiente" como la Academia, y llega a ella con "la curiosidad apasionada" que siente desde niño por el diccionario y con su "fervor por las palabras".

Coruñés de nacimiento y leonés de adopción, Merino no esperaba que lo propusieran como académico, y cuando el escritor Luis Mateo Díez le comunicó que iba a presentar su candidatura, junto con Arturo Pérez-Reverte y Álvaro Pombo, se llevó "una de las sorpresas más gratas" de su vida.

"Ser académico supone el reconocimiento de mi obra por una institución independiente y muy acreditada, de la que forman parte intelectuales, creadores y estudiosos de verdadera relevancia, y que toma sus decisiones al margen de las estructuras oficiales, editoriales y mediáticas, y hasta de las convenciones de la moda", afirma Merino, que ocupará en la RAE la vacante de Claudio Guillén, fallecido en enero de 2007.

Ocupar el sillón "m" será "un gran honor" para el nuevo académico. "Tuve el gusto de hablar con Guillén en algunas ocasiones. Era una persona afable y cercana, que además tenía impregnada de gran cultura histórica y artística su universal sabiduría literaria", subraya el autor de "La orilla oscura" o "Las lágrimas del sol".

Considerado uno de los principales cuentistas en lengua española y galardonado con premios tan importantes como el de la Crítica, el Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, el Miguel Delibes o el Torrente Ballester de Narrativa, Merino sabe que, en la Academia, es fundamental el papel de los filólogos.

"Los escritores tenemos aptitud para rastrear las palabras y destreza para relacionarlas entre sí, pero son los filólogos y lingüistas quienes conocen su naturaleza, su verdadera sustancia. Para nosotros, trabajar al lado de los filólogos no solo es una garantía de seguridad, sino un aliciente. No puedo imaginar mejor colaboración", asegura.

Merino conoce la política lingüística que desarrollan las 22 Academias de la Lengua Española y considera "imprescindible la estrecha colaboración" con esas instituciones americanas, que "velan por evitar la disgregación y la compartimentación lingüística".

También cree que se debe "tener muy claro el peso del español fuera de la península ibérica".

A mediados de mayo, Merino presentará su nuevo libro, "Las puertas de lo posible -Cuentos de pasado mañana", que tiene "el futuro como escenario", y actualmente se encuentra "bastante atareado trabajando en una nueva novela".


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379248
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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