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Cipriano Paz Rodríguez "por siempre en el golf"


La mañana estuvo perfecta para jugar y casi un centenar de golfistas infantiles y juveniles se dieron cita ayer al Club de Golf de Panamá, en donde faltó físicamente Don Cipriano Paz Rodríguez, para escribir de una de sus máximas pasiones, el Golf.
Pero el caballero de blanco estuvo presente en el corazón de sus familiares, amigos y de los jugadores que participaron en la inauguración del torneo Estrellas del 2000, que se jugó en la cancha chica y que tuvo como propósito homenajear a Don Cipriano, poniéndole su nombre a la casa club.
En el acto, que llegó a su momento cumbre con la develación de una placa que decía "Centro Infantil y Juvenil de Golf Cipriano Paz Rodríguez, Bulla Bulla", hicieron uso de la palabra Alfonso González, presidente del Club, y Alberto Paz Rodríguez, uno de sus hijos.
González al igual que Alberto elogiaron el trabajo de Don Cipriano, quien se caracterizó por impulsar el deporte del golf, sobre todo a los niveles infantil y juvenil.
El presidente del Club contó que Don Cipriano se sintió muy orgulloso cuando le comentaron que esa edificación sería para las categorías infantiles y anunció que en enero próximo es probable que se desarrolle un gran torneo en su honor.
Sus tres hijos, Alberto, Jorge y Gloria estuvieron presentes ayer en el acto, al igual que familiares muy cercanos a Don Cipriano, quien murió a la edad de 94 años y 2 meses, el pasado 26 de julio.
Jorge comentó que su padre fue de origen venezolano y que vino a Panamá a la edad de cinco años por problemas políticos en su país.
Luego, 38 años después, tuvo la oportunidad de regresar a Venezuela, pero no quiso debido a que ya tenía una vida hecha en Panamá.
En todo este tiempo mi papá, dice Jorge, se dedicó a muchas cosas, entre ellas al deporte.
El jugó mucho béisbol, es más lo practicó antes de llegar al mundo del golf. Lo recuerdo en el equipo Pakard, donde jugaba la receptoría, junto a Ernesto de la Guardia y Chichi Remón, quienes eran excelentes lanzadores.
Ellos, según Jorge, fueron quienes lo entusiasmaron para entrar al golf.
Alberto dice: a mi papá le hicieron una apuesta cuando llegó por primera vez a jugar golf. Le dijeron estamos seguros que fallaras tres veces. El contestó, estás loco. Yo estoy acostumbrado a pegarle a una bola que viaja a 90 millas por hora y cómo no le voy a pegar a esta que está parada. El falló las tres veces y desde entonces lo tomó como un reto personal.
En 1943 comienza a entrar más en este deporte y escribe una columna sobre el tema, sin olvidar el béisbol, bajo el seudónimo de Golfito, la cual permaneció hasta los últimos días de su muerte.
Profesionalmente fue gerente de la ESSO por casi 30 años y dejó la empresa a los 65.
Los mejores negocios los hice, no en las oficinas de la ESSO, sino en la cancha de golf, detalla Jorge, en una anécdota de su padre.
El lo describe como un hombre jovial, que le gustaba cantar y distinguir a todas las personas por igual. Fue presidente del Concejo y fundador del Club de Leones.
El siempre abogó por los semilleros de golf, en el trabajo con los golfistas infantiles, pues sabía que ahí estaba el futuro de este deporte en Panamá.
También participó en la revista del Club y cada vez que podía le daba prioridad en la fotografía a los infantiles.
En cuanto a su apodo, Bulla Bulla, hay dos versiones, una la aclara su hija Gloria. Mi padre tenía una moto de esas en las que se podía llevar un pasajero al lado y no tenía escape. Cuando pasaba por el Caso Viejo donde vivía la gente decía, viene Cipriano con su Bulla Bulla.
La otra, según Jorge, es que cuando jugaba béisbol, se escuchaba mucha bulla y nadie sabía de dónde provenían. Miraban al pitcher y después a los jugadores y se dieron cuenta que era el receptor y decía la gente que hacía mucha bulla bulla.
Cipriano Paz Rodríguez comenzó a jugar tarde al golf, pero su contribución a este deporte durara por siempre.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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