En momentos en que el posible intercambio de uniformados secuestrados por la guerrilla por rebeldes presos se encuentra entrampado, unas 500 personas pidieron ayer a Naciones Unidas y a la Cruz Roja que intercedan por la liberación del coronel de Policía Alvaro León Acosta.
Acosta, en poder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) hace un año cuando el helicóptero en que viajaba cayó en las montañas del sur del país, "está parapléjico" y se lo mantiene vivo con "calmantes", afirmó uno de los organizadores de la marcha.
La esposa del coronel, Noralba Gálvez de Acosta, confirmó este diagnóstico y exigió la libertad de su esposo, que según las FARC era el primer uniformado que sería liberado si se efectuaba un "canje de prisioneros" enfermos.