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Clamaré a lo alto

Ya lo dice la palabra de Dios en Salmos 61:2, "Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare".El clamor de ...


Ya lo dice la palabra de Dios en Salmos 61:2, "Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare".

El clamor de los padres de los alumnos en Chepo, provincia de Herrera, ha sido escuchado por las altas autoridades pertinentes y en lugar de mandar a un escuadrón de investigadores para averiguar si los síntomas que presentan los alumnos se deben a algún tipo de factores exógenos, envían a un grupo de religiosos para que les practiquen una sanación espiritual (léase exorcismo).

Yo, leyendo la noticia hace unos días, no sabía si epatarme o desmayarme.

 

A ver, por si acaso hay alguien que no se haya enterado del caso, los pongo en antecedentes: Centro de educación básica general de Chepo, Distrito de Las Minas, Provincia de Herrera. En el internado los alumnos empiezan a presentar un comportamiento extraño: convulsionan, botan espuma por la boca, aumenta su agresividad y tienen problemas de identidad.

Estos sucesos, que son de larga data (al parecer ya vienen ocurriendo desde el año pasado), provocaron que algunos padres de familia hayan retirado a sus hijos del plantel. Los que no lo han hecho, exigen a las autoridades una solución y entonces, las autoridades, en su infinita sabiduría, deciden realizar una jornada de sanación con el equipo religioso que dirige David Cosca, cura, para más señas.

Lo cual no debería extrañarnos si tenemos en cuenta que, al inicio del problema, el entonces director del plantel ya había convocado una reunión de la Junta Técnica en la que también participó el obispo de Chitré. (Lo siento, pero no podría decirles en calidad de técnico en qué llegó a la reunión el mentado mosén).

 

Antecedentes escuetos dichos, me pregunto, ¿nos hemos vuelto todos locos? ¿Exorcismos grupales a estas alturas de siglo? ¿Jornadas de sanación dirigidas por un sacerdote?

Yo creía que hoy en día habríamos superado los episodios medievales de posesiones en los conventos. Yo creía que a estas alturas ya todo el mundo sabía que la ingesta de substancias como el cornezuelo del centeno, o la histeria colectiva, eran los responsables de estos extraños casos de 'posesión demoniaca'.

Yo imaginaba que, en pleno siglo XXI, a alguien competente se le prendería el foco y pensase que estos síntomas podrían deberse a envenenamiento por el agua, por ejemplo, y mandar a revisar los sistemas de plomería y de reserva de agua del internado.

 

Yo suponía que quizás, alguien podría sospechar que algún tipo de drogas están involucradas en todo este asunto y que los muchachos, por ejemplo, pueden estar pasando el rato inhalando pegamento, por decirles algo y sin pretender ser experta en el tema.

¿Alguien ha ido a averiguar si los alumnos que fueron sacados del centro han continuado con los síntomas, o si estos desaparecieron una vez que los pelaos dejaron de estar expuestos a aquello que los ocasionaba? ¿Les han hecho análisis toxicológicos a los chicos? ¿Ha hablado con ellos algún psiquiatra especializado en este tipo de psicopatologías?

Pues no. No se dice nada de rastrear las causas reales de este fenómeno. Se habla de religión y de una 'sanación espiritual'. ¿En manos de quienes estamos? Lo peor del caso es que aún haya gente que aplauda la decisión.

 

Pero no sé de qué me extraño si hace unos meses la Primera Dama escribía en las redes sociales que el Demonio en persona anda suelto y caminando mientras mata moscas con el rabo, y la encargada de la cultura panameña se pasea por ahí, rosario gigantesco enristrado al cuello, (supongo que para protegerse de las acechanzas del Maligno).

Que Dios nos pille confesados.

*Antropóloga, actriz y escritora


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975649
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América