Roger Federer recuperó la autoridad, puesta en entredicho en su anterior partido para sobrepasar la tercera ronda y ampliar el camino de la defensa del título del Abierto de Australia, en el que sobreviven los españoles Tommy Robredo, Fernando Verdasco y Nicolás Almagro, pero de donde descabalgó la belga Justine Henin, finalista el pasado año en el cuadro femenino.
Federer, advertido por la amenaza que supuso su encuentro ante francés Gilles Simon, resuelto a cinco sets de forma dramática, obvió los contratiempos ante el belga Xavier Malisse (6-3, 6-3 y 6-1) para no faltar a la cita de octavos de final.
No jugó con fuego en esta ocasión y tiró para adelante ante cualquier contingencia. Como la que se vio en el segundo parcial, cuando Malisse rompió por única vez el servicio de Federer y se situó con 3-1.
El suizo se anotó diez juegos consecutivos y dejó sellado el encuentro para prolongar su carrera hacia el quinto título del Abierto de Australia, algo que nadie logra desde Roy Emerson.
Federer, además, se convirtió, con 57, en el jugador con más victorias en la Era Open, en el Abierto de Australia, una más que el sueco Stefan Edberg.