S in lugar a dudas, la noticia que confirma a Panamá como sede del clásico Internacional del Caribe en el 2011 es alentadora.
Desde el punto de vista estadístico, en dos de las tres ocasiones que nuestro país ha sido anfitrión logramos ganar y la otra la perdimos en un final que, 25 años después, sigue siendo discutido (Galilea vs. French Dancer).
Otro ángulo positivo de la noticia es que Panamá podrá ofrecer y mostrar a la Confederación Hípica del Caribe las facilidades que tiene en cuanto a servicio para los apostadores, aunque habrá que hacer un esfuerzo para acomodar a los equinos y los respectivos equipos de trabajo. Para eso hay tiempo suficiente.
Los criadores igualmente deben estar de plácemes, toda vez que precisamente del lote de caballos que traerán a las ventas de este año, saldrá la representación nacional para toda las carreras que componen la Serie Hípica del Caribe.
Supimos que parte de la delegación panameña se presentó a la reunión con una nota en la que Panamá respaldaba la propuesta de Venezuela, lo que provocó una maraña al momento de emitir nuestro voto.
Ojalá, esas diferencias sean salvadas y que todos trabajen por una causa común que tiene por fecha de cumpleaños diciembre del 2011.