Algo ocurre en España, pareciera que nadie quiere ganar la liga, es lo primero que se piensa cuando ve que el Real Madrid no la sentencia y que ni el Barcelona ni el Villarreal le dan cacería o pone en aprieto a los blancos.
Menuda reflexión de una liga que no tiene la misma intensidad que la temporada anterior cuando el Madrid le arrebató el primer lugar al Barcelona y se inició un fin de campeonato intenso que quedó en manos de los merengues.
Y a falta de ese ingrediente dinámico aparece Javier Clemente, quien se ha empeñado en calentar el ambiente previo al Real Madrid - Murcia del domingo.
Según Clemente, el ex seleccionador español, el estadio Santiago Bernabéu es el campo de España en el que peor lo han tratado y hasta le sacaron una navaja.
No habría que ser "Madame Kalalu" para saber que al ex seleccionador español le espera un ambiente hostil en "Chanmartín".
Y mientras los peñistas blancos le responden a Clemente, al Barcelona le tocará el sábado levantar su crédito en la Liga Española de Fútbol cuando visite al Recreativo de Huelva, en el estadio Nuevo Colombino.
Un partido con trampa, de eso no hay dudas, el Barça necesita ganar para recuperar la moral, al menos en la liga, mantener sus aspiraciones y meter presión, pero sobre todo para que sus hinchas sientan que sus protestas del pasado domingo no cayeron en saco roto.
Los pañuelos en el Camp Nou y los gritos de Laporta dimisión fueron apenas una muestra de ese descontento por cómo se llevan temas sensitivos del club y los temas extra futbolístico parece no tener fin.
Acá el problema para el Barcelona es que el Recre pelea por no descender y hay dos campeonatos paralelos. Unos miran para arriba y otros no quieren ver para abajo.
Declaraciones.
Ayer, Xavier Sala Martín, presidente de la comisión económica del Barcelona, hizo una declaración en Catalunya Radio que agrega más sal en la llaga del tema Ronaldinho y Deco.
En las declaraciones de Sala Martín reproducidas en el Diario Sport manifiesta que algunos jugadores de la primera plantilla azulgrana están "apartados" y "aislados del resto del equipo" y que el club disfraza esta situación de ostracismo diciendo que están "lesionados".
Aunque el dirigente no dio los nombres de los jugadores apartados del equipo, sí dejó entrever que son los futbolistas que se van "de marcha" y que, por tanto, acostumbran a entrenarse menos que el resto de sus compañeros.