El presidente Bill Clinton aseguró ayer a los colombianos que el apoyo militar que Estados Unidos dará para combatir el narcotráfico ayudará a la causa de la paz en el país sudamericano.
En un mensaje por vídeo entregado a los medios colombianos en la víspera de su visita a Colombia, Clinton trató de calmar los temores regionales de una militarización del conflicto a raíz de una mayor injerencia estadounidense.
"Por favor, entiendan nuestro propósito. No tenemos un objetivo militar. No creemos que su conflicto tiene una solución militar. Apoyamos al proceso de paz. Nuestra postura es pro-paz y antidrogas", dijo el mandatario.
Clinton realizará hoy una visita de cinco horas a Colombia para demostrar su respaldo al gobierno del presidente Andrés Pastrana y su solidaridad con el pueblo colombiano en su esfuerzo por superar la violencia generada por el narcotráfico y los grupos armados.
El viaje ocurre en momentos en que asesores militares estadounidenses comenzaron a entrenar a dos batallones especializados del ejército que protegerán operaciones policiales de destrucción de cultivos de drogas y laboratorios en áreas controladas por la guerrilla izquierdista en el sur de Colombia.
Clinton sostendrá conversaciones con Pastrana y almorzará con él en el balneario caribeño de Cartagena.En su viaje, pasará tanto tiempo en vuelo hacia y desde Colombia como en territorio colombiano.
El mandatario inspeccionará los esfuerzos de interdicción de drogas en el puerto de Cartagena y se reunirá con algunos miembros de la policía nacional colombiana, así como también con varias viudas de efectivos policiales que murieron en el cumplimiento de su deber.
Pastrana lo llevará a visitar un nuevo edificio judicial, en donde ciudadanos de bajos ingresos podrán obtener un mejor acceso al sistema de justicia, en un intento de Colombia por fortalecer el estado de derecho.
"El pueblo de Colombia está enfrascado en una lucha de vida o muerte para preservar su democracia", dijo el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Sandy Berger.
El funcionario enumeró sombrías estadísticas sobre la vida en la nación sudamericana: 2.500 secuestros el año pasado, muchos casos de extorsión y matanzas por parte de paramilitares y rebeldes, tráfico de drogas que financia un conflicto insurgente y alimenta la delincuencia, y una economía en recesión, con una tasa de desempleo de 20 por ciento.