En medio de una intensificada campaña guerrillera en diferentes puntos del país, que dejó tres muertos y siete heridos, el gobierno colombiano prorrogó por tercera vez el despeje militar de la zona en el sur del país donde se cumplen negociaciones de paz con los insurgentes, informó ayer el palacio presidencial.
La oficina de prensa de la presidencia dijo en un comunicado que, a partir del 7 de diciembre, el gobierno prorrogará por seis meses la zona de distensión controlada por el grupo Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
El área de 42.000 kilómetros cuadrados, despejada de fuerzas militares por orden del presidente Andrés Pastrana, incluye cinco municipios con unos 100.000 habitantes. Allí se realizan los encuentros entre los negociadores de paz del gobierno y voceros de FARC.
La zona de distensión, que comienza a unos 250 kilómetros al sur de Bogotá, fue desmilitarizada por primera vez el 7 de noviembre de 1998.
Mientras el gobierno anunciaba la prórroga, miembros de FARC atacaron varios poblados sureños, muriendo tres civiles, entre ellos Pablo Emilio Medina, de 19 años y camarógrafo de un canal de televisión local.
Asimismo resultaron heridos seis civiles y un policía, dijo en una entrevista radial el jefe policial, general Rosso José Serrano.
Ese ataque contra un poblado en el municipio Gigante, departamento del Huila y a unos 80 kilómetros de la frontera con la zona de distensión, fue para robar fondos del "Banco Agrario y dos corporaciones de ahorro. El pueblo no entiende esos mensajes de la guerrilla" señaló.
En esa operación de seis horas también fueron destruidas unas 20 casas, tres instituciones financieras y el cuartel de policía, y además los guerrilleros saquearon la farmacia local, según informes oficiales.
También fueron hostigados los municipios de Timbío, Mondomo y Almaguer, en el suroeste de la región controlada por FARC, no informándose sobre víctimas, dijeron las autoridades.