El canciller colombiano, Guillermo Fernández de Soto, se declaró ayer "satisfecho" con las explicaciones que Lima ha dado sobre una aseveración del presidente peruano, Alberto Fujimori, acerca del proceso de paz de Colombia.
No obstante, Fernández de Soto enfatizó que la declaración dada la semana anterior por Fujimori en el Colegio Interamericano de Defensa, en Washington, fue "inconveniente e inoportuna", y rechazó nuevamente los "juicios de valor" que, según Bogotá, el mandatario emitió sobre el esquema de pacificación. "Esas expresiones reflejan, sin duda, dos estilos diferentes de aproximarse al tema de la violencia interna, pero hay que destacar que las realidades de Colombia y Perú son diferentes", dijo el canciller a los periodistas.
Añadió que, de todos modos, las explicaciones que le ha dado el ministro peruano de Relaciones Exteriores, Fernando De Trazegnies, "han sido satisfactorias".
"Incluso, el señor canciller (de Perú) me señaló el domingo la solidaridad del gobierno del presidente Fujimori con el proceso de paz de Colombia", dijo Fernández de Soto.
El propio jefe de Estado peruano negó la víspera haber pretendido intervenir en las cuestiones internas de Colombia.
Pero algunos medios informativos colombianos coincidieron con el gobierno del presidente Andrés Pastrana en que la aseveración de Fujimori constituyó una "intromisión" en los asuntos internos y en que el Colegio Interamericano de Defensa no era el escenario "adecuado" para opinar sobre el esquema de paz.
Entre otros asuntos, Fujimori se expresó en desacuerdo con entablar conversaciones con los guerrilleros, se preguntó si éstos realmente ejercen el poder, en detrimento del gobierno legítimo, y advirtió que los grupos armados colombianos representan una amenaza potencial para otros países.
El canciller De Trazegnies declaró además este lunes desde Lima a la radio colombiana RCN que Fujimori no cree haber tenido una conducta impropia al hablar sobre el proceso colombiano de paz en el Colegio Interamericano de Defensa.
"No vemos ningún inconveniente en haber hablado de este tema, porque en realidad se trata de un problema de la seguridad de América Latina y el Colegio Interamericano es justamente una institución que se encarga de estudiar los problemas de seguridad", dijo el jefe de la diplomacia peruana.
Por otro lado, el Gobierno peruano "está en todo su derecho" de reforzar la vigilancia en su territorio, pero a Bogotá "le gustaría coordinar las acciones contra la guerrilla y el narcotráfico, para garantizar la seguridad en la frontera", afirmó ayer el canciller colombiano, Guillermo Fernández de Soto.
"En la medida en que las acciones institucionales estén debidamente coordinadas, podremos obtener resultados más eficaces contra la delincuencia enl a zona fronteriza, tal como hemos hecho con Venezuela", declaró Fernández de Soto a los periodistas.
También pidió a Lima los informes sobre operaciones recientes de los rebeldes y traficantes de drogas a lo largo de la selvática frontera común, "a fin de examinarlas y adoptar las medidas apropiadas".
"Estas medidas hacen parte de las decisiones soberanas de Perú, pero nos gustaría conocer los informes de inteligencia para neutralizar de manera coordinada a los delincuentes", insistió el canciller.
Fernández de Soto reaccionó así a la decisión adoptada la víspera por el presidente peruano, Alberto Fujimori, de reforzar la vigilancia militar en la zona fronteriza, con el argumento de que las guerrillas y las bandas narcotraficantes de Colombia representan una amenaza potencial para su país.