El estadio Juan Demostenes Arosemena, testigo fiel de triunfos y conquistas del deporte panameño, trata de sobrevivir al paso del tiempo, sin embargo, la falta de mantenimiento borra año tras año la gloria que una vez envolvió al que en su momento fue el máximo coliseo del deporte en territorio panameño.
Gradas que se caen a pedazos, abundante basura y presencia de indigentes manchan el honor del templo deportivo, sede por muchas temporadas del béisbol criollo.

Inaugurado en 1938 y sede de los IV Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe, el llamado Coloso de Cabo Verde sigue en el abandono a la espera de recuperar la fama que un día disfrutó.
Voces en contra se levantaron cuando se propuso la demolición del estadio, debido al gran cariño que sienten muchos panameños que crecieron asistiendo a este recinto.

Por ahora, es utilizado como albergue temporal del proyecto de mejora de Curundú, y se espera que próximamente se inicie la construcción de un complejo polideportivo que ayude al desarrollo de los atletas.




