Para mí y sé que para muchos, la Navidad tiene olores y sabores peculiares y específicos como el de la canela y especias. Ya lo he comprobado a lo largo de los años, toda receta navideña lleva alguna especia de temporada, ya sea nuez moscada, clavito de olor o canela. Y por eso vamos a utilizar este hecho a nuestro favor y conseguir los sabores de la Navidad de la manera más sana posible, ¿se animan?
Primero que todo debemos tener en nuestra alacena una serie de especias que son un “must“ en toda cocina, en especial para estas épocas. Anoten: canela, nuez moscada rayada, clavito de olor en polvo, all spice, especias de pie de calabaza, jengibre en polvo y anís estrellado. Ahora, ustedes dirán: “¿pero tantas especias para qué?” Bueno, aquí les va un dato, las especias le agregan un sabor inmenso a las comidas sin aportar valores calóricos. Aparte, como tienen sabores tan distintos, podemos hacer de una comida aburrida, como un simple pollo a la plancha, una comida llena de sabores distintos todos los días.
Por ejemplo, un día nos dio un antojo de comer un pie de manzana para el desayuno. Esto es un antojo que puede ser resuelto de una manera muy sencilla. Vamos a nuestra alacena y buscamos la canela, picamos una manzana roja en lascas delgadas le ponemos una cucharadita de canela y sirope sin azúcar encima y calentamos en el micro por 45 segundos o hasta que las manzanas estén suaves y caramelizadas. Finalmente, servimos estas manzanas sobre una rebanada de pan integral con mantequilla de almendra o se las integramos a nuestra avena de la mañana. ¿Vieron? Todos los sabores de un pie de manzana de una manera mas saludable y menos calórica.
Luego pasamos a una bebida navideña por excelencia, el ron ponche.
Esta sí que es una bomba de azúcar, pero aparte de su textura cremosa gracias a la leche condensada y los huevos, ¿qué hace realmente el ron ponche navideño? Las especias. La canela y la nuez moscada, específicamente.
En este caso, si se nos antoja haremos lo siguiente: en una licuadora ponemos un scoop de proteína de sabor vainilla o leche en polvo (la opción con menos azúcar que encuentren), luego le agregamos ½ taza de leche descremada o leche de algún fruto seco sin endulzar, una cucharada de queso crema bajo en grasa, canela y nuez moscada al gusto y una cucharada de sirope de maple, azúcar morena o pasta de dátiles. Licuamos bien, refrigeramos y listo. La solución rápida y menos calórica para ese antojo navideño.
Pero quiero dejar claro que la Navidad es una época para compartir y comer rico, mas no para darle cabida al descontrol.
Muchas veces confundimos diciembre con una época para comer descontroladamente, cosa que trae como consecuencia sentimientos de culpabilidad y libras demás que son innecesarias. Es mas, diciembre es como cualquier otro mes, la única diferencia es que tenemos más reuniones y el 24 o 25 tenemos una buena cena con los platos más ricos del año (y esta cena sería un cheat meal como cualquier otro). Así que, a tener control y a utilizar las herramientas para seguir nuestro plan de salud y bienestar sin descarriarnos.
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