"Los procesos propios de la globalización van a replantear la vida de nuestros países". Esta frase fue una de las pronunciadas por el presidente de CONFECÁMARAS de Colombia, Eugenio Marulanda, durante la exposición que realizó en el marco de la Conferencia "Experiencias Hemisféricas en la Construcción de Agendas Internas y Programas de Competitividad", organizada por el Centro Nacional de Competitividad, con el apoyo de la Organización de Estados Americanos.
La distinguí de entre los diversos conceptos que se escucharon en esta oportunidad, porque nos debe mover a una cavilación profunda de lo que sucede en el entorno panameño. Las naciones ya no deberán permanecer aisladas o sometidas a paradigmas, toda vez que la globalización avanza a pasos agigantados y en su tren se insertan, exitosamente, las naciones más competitivas, aquellas que cuentan con una agenda nacional, donde los consensos entre todos los sectores de la sociedad reciben un tratamiento privilegiado y de respeto, en las que las mentes se abren para aprovechar las fortalezas de país y las experiencias de los modelos exteriores, y en donde la capacitación permanente, es un requisito primordial en los programas de gobierno.
Marulanda insistió en la necesidad de darle importancia a las estrategias a largo plazo, que no se afecten aún cuando haya un cambio de gobierno. A la vez dijo que para lograr la competitividad se necesita de la transparencia y de la erradicación de la corrupción, entre otros elementos, además de una disposición de los sectores privados, del gobierno, los trabajadores y de la sociedad en su conjunto, porque de otra manera se dificultará llegar a la meta. Al referirse a la experiencia de su país, manifestó que han superado muchos obstáculos. Eso es muy importante, si se toma en consideración la problemática de guerrillas y narcotráfico, solamente por mencionar los que mayor fama han logrado fuera de sus fronteras.
Otro de los participantes, Roberto Newell, Director General del Instituto Mexicano para la Competitividad, señaló que su país ya adelantó en esta experiencia, la cual en un principio tuvo problemas, básicamente por las deficiencias en la educación, asunto que ya a estas alturas se ha subsanado y ahora México es una potencia en fabricación de automóviles, por mencionar un sector, al punto que ha superado a la famosa Detroit, en los Estados Unidos de América. Él considera importante que haya una disposición para reconvertir las áreas productivas por actividades de mayor demanda externa, y reiteró la importancia de una agenda de Estado como la fórmula ideal para empujar la marcha de la competitividad.
La Conferencia organizada por el Centro Nacional de Competititvidad, también contó con los conocimientos del consultor en materia de competitividad de PyMEs y ex director del Proyecto Costa Rica Provee, Hugo Chaves Arce, quien señaló que no hay que tener aprehensiones frente a los Tratados de Libre Comercio, por el contrario, hay que tener la mente abierta para aprovechar las oportunidades de exportar y de hacerse competitivos en aquellos rubros que constituyen la demanda de los mercados internacionales, de allí que los sectores agropecuarios no deben temer por sus producciones, ya que hay nichos deseosos de productos que las naciones latinoamericanas pueden suplir.
A través de sus experiencias con las pequeñas y medianas empresas de Costa Rica, ha podido conocer sobre el empuje de las mismas, las que, en el caso de América Latina, constituyen el 90% del área empresarial y el 75% de este total, pertenece a las empresas familiares. Las PyMEs, a su juicio, han captado en gran medida el mercado de la región y les concede toda la capacidad para producir para aquellos sectores que no están satisfechos, lo que, a su vez, se convierte en perspectivas positivas para los respectivos países.