Deportes

Comportamiento y conducta indebida


Es cierto. No estuve en la delegación que viajó a Venezuela para el amistoso, pero logré recabar suficiente información, como para emitir una opinión sobre la conducta indebida de algunos de nuestros seleccionados.
Primero, los dañinos incidentes ocurridos en los inicios del partido contra el elenco sudamericano. Y segundo, el hurto del que fue objeto un local de la zona franca en la terminal de Tocumen por parte de dos jugadores.
Recordemos que el fútbol panameño está en avanzada. En cada partido se aprende algo. Se adelanta más. Pero esto lleva implícito una conducta, una cultura, una forma de transmitir al exterior la idiosincrasia del ser panameño.
Cada vez que el grupo de istmeños que dirige el técnico uruguayo Miguel Mansilla viaja al extranjero carga consigo un maletín adicional. Ese que representa el sentir panameño.
El fútbol es así: una manera de expresar al mundo la cultura nuestra, a través de dignos representantes.
Al menos que estemos dando a conocer una nueva modalidad de balompié: "fútbol - golpes" - algo que definitivamente no creo -, las acciones de algunos de nuestros jugadores son bochornosas.
Bochornosas, porque estamos ratificando una apreciación de medios mexicanos, que consideraron que los integrantes de la Sub-23 se dedicaban más a "abrir las compuertas" del Canal de Panamá que a practicar el fútbol, luego del encuentro entre ambos oncenos en el Preolímpico de Hershey.
Similar opinión se desprende de los narradores venezolanos, que emitieron distintos comentarios sarcásticos a nuestros futbolistas durante el encuentro, tales como: "todos estos jugadores parecen hijos de Roberto Durán, sólo saben tirar puñetes" y "es un grupo de aficionados que no representan nada sin los Dely Valdés".
La provocación de parte de los sudamericanos no justifica la respuesta nuestra, de ninguna forma.
Las imágenes televisadas por las cadenas Fox Sports y Univisión muestran al delantero Roberto Brown soltándole un golpe al rostro del atacante venezolano Ruberth Morán, tras lo cual se le aplicaron once puntos de sutura.
Más que sancionar a Brown, se le debe educar. El surgir de nuestro fútbol debe estar acompañado de un intenso proceso educativo, que constituya un soporte para evitar o minimizar ese tipo de actos que lesionaron el fútbol y la imagen de Panamá
Desde ahora en adelante los rivales de Panamá serán más difíciles, más competitivos, por lo que una sana orientación de cómo deben conducirse los jugadores ante tales situaciones sería vital en el camino hacia el objetivo: clasificar al Mundial de Japón y Corea del Sur del 2.002.
De qué nos vale mostrar al mundo un fútbol de calidad si el comportamiento en la cancha de los integrantes no va ligado. Un bonito fútbol que se torna gris por la conducta de los panameños. Si ese es el destino final, señores, todo esfuerzo será en vano.
Brown admitió su error y pidió disculpas. Eso esta bien y es un paso, pero se volvió a evidenciar las carencias en el aeropuerto de Tocumen, cuando dos jugadores robaron dos CD"s. Eso es igualmente inadmisible.
Si la FIFA sanciona a quienes cometen graves faltas en las canchas de fútbol, los tribunales de justicia lo hacen fuera de ellas. Nadie está exento de culpa tras cometer el delito. Recuerden eso, seleccionados.
Hacemos un llamado de atención. El acto constituyó un hecho punible que no debe volver a repetirse. Seguramente, en la segunda ocasión no tendrán el "perdón" del dueño del local.
No pierdan ante la opinión pública una imagen ganada a punto de sudor y esfuerzo. Concéntrense en el objetivo que verdaderamente vale la pena.
"Hay que reivindicar la utopía como parte de la vida, y aunque la utopía no se realiza plenamente, permite avanzar hacia la línea imaginaria del horizonte".
Nuestra utopía, clasificar al Mundial, quizás no se concrete, pero significa tanto para los panameños, que impulsa al cuerpo técnico y jugadores hacia esa meta. No se olviden de eso.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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