Roberto Durán nunca pidió clemencia el 25 de noviembre de 1980, cuando supuestamente se rindió ante Sugar Ray Leonard con el inolvidable: No más, no más. Aquello fue una ilusión óptica y auditiva. El público vio y oyó algo que no fue cierto.
“Durán nunca dijo -NO MAS, NO MAS-. Lo que él dijo fue: Con ese payaso no peleo más”, asegura Carlos Eleta Almarán, el empresario e industrial que en aquel tiempo fungía como apoderado del legendario “Manos de Piedra”.
Acomodado en la silla de su sencilla, pero cómoda oficina ubicada en el piso 19 del edificio del banco HSBC, en la que se domina desde varios puntos un esplendoroso panorama de la ciudad de Panamá, Eleta Almarán habló con El Panamá América sobre diferentes temas relativos al extraordinario boxeador panameño, del que fue apoderado por más de veinte años.
Aquel día de amarga recordación para los panameños y seguidores de Roberto Durán, “El Cholo” se vio frustrado al no poder pegarle a su archirrival. Leonard se la pasó corriendo por el ring y en varias ocasiones se burló de él. Esto enfureció y llenó de “rabia” al aguerrido boxeador panameño.
Durán se sintió muy herido en su orgullo y por el coraje que le dio no quiso seguir peleando con Leonard. Fue una decisión que tomó por su cuenta sin consultar a su esquina. Según Eleta, cuando vieron a Durán levantar los brazos señalando en forma negativa, todos interpretaron que estaba indicando que no deseaba recibir más castigo, pero no fue así.
Cuando él se volvió y dio la espalda a Leonard mirando hacia su esquina le comunicó a los suyos: “Yo no peleo más con ese payaso”.
La decisión adoptada de forma personal e inconsulta por Durán, sería una mancha que oscurecería para siempre las extraordinarias páginas que ha escrito en el boxeo.
Eleta reveló que tampoco Durán sufriera de calambres como el mismo boxeador adujera en aquella oportunidad.
Es cierto que el panameño había comenzado a hacer muchos desarreglos y no se había preparado adecuadamente. El entrenador Ray Arcel le había comunicado a Eleta que lo mejor era suspender la pelea, lo que no pudo hacerse pues había muchas cosas y millones en juego.
“Yo prácticamente había perdido el control sobre Durán. Después de lo que había pasado, él se fue a celebrar, a tomar y comer en el hotel con los manzanillos como si hubiera ganado. Yo entré muy disgustado donde estaba y me lo llevé a un hospital. Un médico elaboró un diagnóstico falso donde se registró que había tenido problemas estomacales. Eso fue para ocultar la verdad, pues lo que había hecho era un verdadero fiasco al dejar de pelear por su propia cuenta”, reconoció Eleta.
“Después de eso Durán se fue para Miami. Y comenzó a hablar cosas contra mí, que lo había abandonado. A él le lavaron la mente y se dejó influir por muchas personas que luego fueron la causa que perdiera todo lo que había ganado”, sentenció Eleta.
Había acordado con Don King que las bolsas que cobrara su pupilo deberían ser libres, es decir que el promotor estadounidense debería pagar todos los impuestos.
Según el empresario, para la pelea de revancha entre Durán y Leonard, la bolsa sería 8 millones de dólares, de los que 6 millones serían para “Manos de Piedra”. Se negoció en el contrato una cláusula en la que se estipulaba que su protegido cobraría la bolsa apenas pusiera un pie en el ring y que inmediatamente sería transferida a un banco en Panamá y así se hizo efectivamente.
Al día siguiente de lo ocurrido la Comisión de Boxeo de Nueva Orleans determinó suspenderle la bolsa a Durán, pero ya el dinero estaba a buen recaudo en Panamá.
De esa suma, Carlos Eleta Almarán dice que se abrió una cuenta depositando en fideicomiso o plazo fijo dos millones de dólares a 10 años sin tocarla. Durán tendría acceso a 200 mil dólares mensuales derivados de los intereses que generara la cuenta.
Pero, Durán mal aconsejado por algunos militares y otras personas sacó los dos millones, que eran prácticamente su seguro de vida y se los acabó.
“Durán me decía cuando estaba empezando que cuando llegara a campeón sería un Robin Hood que repartiría la plata entre los pobres. La realidad fue todo lo contrario. El es una persona muy noble y de buen corazón, sin embargo, ha tenido malas influencias”, reitera Eleta.
Con gran emotividad don Carlos aclara que no está enemistado con “El Cholo”, pues ha conversado en varias ocasiones con él y está dispuesto a ayudarlo en lo que sea posible. Y nos adelantó que estará presente en el gran homenaje que se le organiza a la leyenda del boxeo. Don Carlos Eleta conoció a Roberto Durán de la manera más curiosa y singular. Con una gran sonrisa y una expresión de complacencia rememora aquel momento. “Conocí a Durán cuando tenía unos 12 años. Andaba con su amigo Chaflán y se habían metido en mi propiedad a coger unos cocos de una palmera. No me disgusté, sino que más bien me causó gracia la ocurrencia de los muchachos”.
Eleta refiere que en vez de reclamarles los invitó a comer en su casa, ubicada en un sector de La Cresta en el corregimiento de Bella Vista.
La segunda oportunidad en que Eleta vio a Durán fue en una función en Colón en la que “El Cholo” participaba como peleador en un combate preliminar.
El empresario estaba a cargo de varios boxeadores, entre ellos Samy Medina, Federico Plummer y Jesús Santamaría, que precisamente peleaba esa noche. También figuraba el hijo de su conductor, Alfonso “Pepermint” Frazer, que luego se convertiría en campeón mundial.
Cuando Durán terminó su pelea, al reconocer entre los asistentes a Eleta se acercó para preguntarle si quería ser su apoderado. Eleta le contestó que aceptaba, pero que le notificara si había otra persona que lo manejaba. Durán le declaró que el jinete retirado Alfredo Vázquez estaba encargado de él.
Acordaron hablar con él. Vázquez le dijo que lo dejaría en libertad si le pagaba 300.00 dólares, a lo que accedió Eleta.
“Es la mejor inversión que he hecho en mi vida”, reconoció a El Panamá América el empresario.
Después de eso, poco a poco Eleta fue forjando a una de las más grandes figuras del boxeo universal.
Panamá vio coronarse a Alfonso Frazer ante el argentino Nicolino Loche el 10 de marzo de 1972, lo que lo motivó e hizo sentir ansias a Durán por disputar un título mundial.
Contrató el mejor equipo para entrenarlo, entre ellos a Ray Arcel y Freddy Brown.
Arcel había preparado a 26 campeones mundiales, entre ellos al imbatible monarca estadounidense de origen italiano Rocky Marciano.
Freddy Brown, quien era el acondicionador de Durán, se convirtió en su sombra e incluso se lo llevó a dormir para su casa y siempre lo tenía bajo su mira.
Recordemos que Ismael Laguna perdió su cetro ligero ante Ken Buchanan. Luego de esto Eleta conversó con el presidente del Madison Square Garden y le dijo que tenía al próximo campeón de los ligeros.
El vaticinio de Eleta se cumpliría cuando Roberto Durán ganó su primer título el 26 de junio de 1972 en Nueva York, noqueando en el décimo tercer asalto a Ken Buchanan, logrando anexarse el cetro ligero de la AMB.
Cuando peleó con Buchanan en el Madison Square Garden de la ciudad de los rascacielos, no se dejó amilanar por la majestuosidad del coliseo como le pasaba a otros peleadores. Por lo que terminado el pleito le dijo a Eleta: “Papá, lo noquee para que nos vayamos rápido a comer helado”, esa es una de las golosinas favoritas del boxeador.
Estando en México, el rival de turno golpeó fuertemente la nariz de Durán haciéndolo sangrar. Ante esto, “El Cholo” se enfureció y lo remató en el tercer asalto, exclamando al concluir: “Oiga papá me dio rabia y lo liquidé porque me rompió la clavícula”, haciendo referencia a la nariz.
Cuando peleó con Esteban de Jesús, fue favorecido al dársele la esquina lejos de los reflectores de televisión, ya que el calor afecta a los púgiles. Durán se negó ubicarse ahí aduciendo que las brujas le habían recomendado sentarse en la otra esquina. Eleta lo calmó diciéndole que ya él había hablado con ellas y no había problemas.
Y una vez que peleaba en Monagrillo, Herrera, el locutor narraba la incidencia de la pelea: “Durán sube la guardia, gancho de Durán, Durán baja la guardia, Durán sube la guardia...”.
Ante lo cual los monagrilleros, que no se andan con cuentos para inventar chistes exclamaron: ¡Carajo estos militares andan metidos en todo, ya ni dejan ni pelear al Cholo!”.