No contento con conectar el hit del triunfo, un jonrón de 400 pies con una sola mano, fulminó a dos corredores con sendos tiros perfectos en una entrada, y hasta visitó a su viejo amigo George W. Bush en la Casa Blanca.
El primer mes de Juan González con los Indios de Cleveland ha sido sensacional.
Las estadísticas son impresionantes: nueve jonrones, 32 carreras impulsadas y promedio de bateo de .388.Está entre los primeros en todas las categorías de ofensiva y sus cinco asistencias lo pusieron en el tope en las mayores para el mes de abril.
Sin embargo, González ha conseguido algo mucho más espectacular, algo que hasta hace escasos meses parecía imposible.
Ha hecho que Cleveland se olvide de Manny Ramírez.
"No es que critiquemos a Manny", dijo el relevista Paul Shuey luego de que el jonrón de González, con uno a bordo, les diera el triunfo sobre los Serafines de Anaheim el 26 de abril. "Manny es un gran pelotero, pero Juan es un mejor jugador". Hasta la fecha, así ha sido.
Ramírez, que optó por la libre agencia y 160 millones de dólares, ha tenido un debut fenomenal con los Medias Rojas de Boston.
A diferencia de Ramírez, que ahora ha quedado relegado a la posición de bateador designado, Igor, como se conoce a González, se ha estado luciendo, además, con el guante.
Y, habiendo sido firmado por 10 millones de dólares por esta temporada, podría ser visto como una de las mejores gangas en el béisbol.
"Le he tenido puesto el ojo a Juan desde los entrenamientos de primavera, y sigue impresionándome", dijo el dirigente de los Indios, Charlie Manuel."No sabía lo bueno que era en la defensa. Arranca bien y nunca hay que estar moviéndolo, además de tener un gran brazo.Juan es un tremendo jugador".
Podría ser que González es el único que pudo reemplazar a Ramírez.
Luego de una frustrante temporada en Detroit, González, que tiene dos premios al jugador más valioso de la Liga Americana, juega en Cleveland como en sus mejores tiempos. Ya readquirió la coordinación de su swing, además de su sonrisa.
"Está saludable y contento", dijo el intermedista y compatriota puertorriqueño Roberto Alomar.González y Alomar jugaron juntos desde chicos en las pequeñas ligas en Puerto Rico. González "tendrá una gran temporada", vaticinó Alomar.
Cuando Ramírez firmó con los Medias Rojas en diciembre, los aficionados de Cleveland entraron en estado de shock.
No se habían repuesto todavía de la conmoción de que los Indios no avanzaron a los playoffs --por primera vez desde 1994-- y se sintieron traicionados cuando Ramírez rechazó una oferta de 150 millones de dólares que le hizo Cleveland para jugar durante ocho años y optó por la de Boston de 160 millones de dólares.
La salida de Ramírez pareció deparar el fin de una era para Cleveland. Por primera vez en seis años, los aficionados de los Indios no llegaron a agotar la asignación de boletos para la temporada del 2001 para la fecha inaugural.
Hoy día, cualquier aficionado puede acercarse a boletería en día de juego en el estadio Jacobs Field y conseguir boleto.Algunos de esos aficionados están acudiendo al parque para ver a González desde ese primer día de la fecha inaugural cuando abrió con dos jonrones.
González se decidió por Cleveland en parte porque en ese estadio es donde haateado mejor.
En 14 juegos en casa, ha logrado acumular promedio de .390, con seis jonrones y 17 carreras impulsadas.En los 44 juegos disputados a lo largo de su carrera en el Jacobs Field --construido hace siete años-- tiene promedio de .358, 18 jonrones y 53 impulsadas.
Si se multiplica eso por cuatro, se puede ver el por qué los fanáticos de Cleveland se preguntan "¿Manny? ¿Cuál Manny?"
González dijo que Alomar le había pronosticado que podrá impulsar 170 carreras."Veremos", comentó.
Hasta sus compañeros están impresionados por la forma en que comenzó la temporada.
"Lo veía jugar y pensaba sobre su forma de ser", dijo Ellis Burks, quien también firmó con los Indios al mismo tiempo."Me picaba la curiosidad sobre cómo sería jugar con él.Les aseguro, es un verdadero pelotero".
Los Indios también tenían interrogantes cuando se decidieron a firmarlo.
Luego de nueve temporadas sensacionales con Texas, González comenzó a decaer la temporada pasada con Detroit, que lo contrató como parte de una transacción de nueve peloteros en 1999.
Entre 1996 y 1999 acumuló anualmente 42 jonrones y 140 carreras impulsadas, pero con los Tigres solo bateó 22 jonrones y empujó 67 carreras.
"El año pasado fue muy duro", reconoce el jugador."El nuevo parque, mi muslo, la espalda.Me dolía todo".
Aparte de eso nostaba satisfecho.No se sentía bien con sus compañeros y luego enojó a los aficionados de Detroit al rechazar un contrato de 140 millones de dólares que le ofrecieron los Tigres.
"Fue un gran contrato", dijo."Pero, para mí, el dinero no lo es todo.Hay otras cosas mucho más importantes; la felicidad, la salud y mi familia.No todo es dinero.El año pasado aprendí mucho del béisbol, sobre la vida, sobre todo".
El contrato satisface tanto a González como a los Indios.González tiene el incentivo de conseguirse un contrato multimillonario si acumula las cifras a que está acostumbrado.Y si logra esas cifras, también podría conseguirse otro premio al jugador más valioso y los Indios hasta se podrían coronar, quedándose con todo.
A González no le preocupa dónde podrá estar jugando la próxima temporada o cuánto dinero estará haciendo.Recientemente se distanció de su agente Scott Boras y se unió a la firma SFX-Grupo de Béisbol.
Para cuando concluya su carrera en el diamante, el pelotero de 31 años tiene sus miras bien claras.
Cuando los Indios estuvieron en Baltimore recientemente, González se dio un viajecito a Washington y el presidente Bush le dio una vuelta por la Casa Blanca.Bush fue dueño de los Rangers de Texas entre 1989 y 1994.
"Es una gran persona", dijo González sobre Bush."Se sentaba detrás del círculo de espera.Un día dijo `Seré presidente de Estados Unidos".Y así fue".
Durante esa visita a la Casa Blanca, González conversó con Bush sobre el uso que hace la Armada de la isla de Vieques, donde lleva a cabo maniobras.El mes pasado, su nombre y su retrato aparecieron en un anuncio de plana completa, acompañado de otros notables puertorriqueños, en que se pedía el fin de esas prácticas.
González ha dejado entrever sus aspiraciones políticas una vez cierre el capítulo beisbolero. "Quizás", dijo.