Los Bucks de Milwaukee, humillados por su propia fanaticada, que lo abucheó al caer el lunes en casa, van ahora a Filadelfia, donde Allen Iverson quiere asegurarse de que los 76ers viajarán a la final de la NBA.
Iverson está tan seguro que hasta se tragó su propia sangre para garantizar la victoria del lunes por 89-83 ante los Bucks en Milwaukee y empatar la serie por el campeonato de la Conferencia del Este a dos por bando.
Iverson, que jugó los últimos dos minutos con un diente suelto que le causó una hemorragia, logró anotar 11 de los últimos 13 puntos del equipo, incluyendo siete en línea luego del codazo que le propinó Ray Allen y le causó el desangre.
Esa victoria aseguró que la final de la NBA no comenzará hasta el 6 de junio, por lo cual los ganadores de la Conferencia del Oeste, los Lakers de Los Angeles, descansarán durante 10 días.
La serie del este se reanuda el miércoles en Filadelfia y el sexto partido será el viernes, de nuevo en el Centro Bradley de Milwaukee.