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Con la ilusión de un ‘niño’

España sueña con poder vencer mañana al ‘Scratch’ en la final soñada de la Copa Confederaciones. ‘Es bueno que nuestros jugadores sientan la ilusión de un niño por jugar contra Brasil en el Maracaná’, expresó Vicente del Bosque, técnico español.


Brasil (AP) / AP

Es difícil encontrar nuevos retos para un equipo que lo ha ganado todo. Dos Eurocopa, un Mundial, rachas históricas sin perder, y elogios casi unánimes por una forma de jugar que no se veía en mucho tiempo.

La selección española de fútbol lo conquistó todo desde que comenzó una gloriosa etapa en la “Euro” de 2008, cuando enterró fantasmas del pasado al eliminar a Italia en cuartos de final y luego superó a Alemania en la final. Posteriormente vinieron la coronación en la Copa del Mundo de 2010 y el título continental de 2012.

Pero hay un trofeo que se le escapó a La Roja en ese lapso, un pequeño asterisco que todavía molesta a la mejor generación de futbolistas españoles en la historia. Se trata de la Copa Confederaciones de 2009, el torneo que sirvió como preámbulo al Mundial de Sudáfrica 2010 y en el que España perdió nada más y nada menos que contra Estados Unidos en “semis”.

Los futbolistas españoles han hablado bastante de esa espina clavada, la que finalmente tendrán la oportunidad de sacarse mañana cuando disputen la final de esta Copa Confederaciones contra el anfitrión Brasil, en el mítico estadio Maracaná. Ahí están el reto y la motivación que necesitaba España.

“Es bueno que nuestros jugadores sientan la ilusión de un niño, a pesar de todo lo que han ganado, de jugar contra Brasil en el Maracaná”, apuntó el técnico de España, Vicente Del Bosque, después de superar el jueves a Italia en una definición por penales en su encuentro por semifinales en Fortaleza.

“Vamos a jugar en el Maracaná ante su público y para nosotros es una ilusión tremenda, grande”, agregó el conductor de La Roja en la Copa del Mundo y la última Euro. “Es lo bonito, que futbolistas tan grandes tengan esa ilusión por jugar en el Maracaná”.

 

El famoso estadio en Río de Janeiro, inaugurado para la Copa del Mundo de 1950, ya no tiene capacidad para casi 200 mil personas como en su época de gloria. Fue sometido a extensas renovaciones para este certamen y el Mundial del próximo año, cuando albergará la final, y ahora acomoda unos 78 mil espectadores.

De todas formas, está en una selecta lista de escenarios -Wembley en Londres, el Camp Nou o el Santiago Bernabéu en España, el Azteca de Ciudad de México, por mencionar algunos- donde cualquier futbolista sueña en jugar.

Y cuando el partido es una final, contra una selección brasileña que sueña con ganar su tercer título consecutivo de la competición internacional y que contará con un respaldo total del público, la motivación es aún mayor.

“Seguramente todo el mundo esperaba y quería que en esta Copa Confederaciones la final fuese un Brasil-España”, comentó el arquero y capitán español Iker Casillas. “Es muy bonito para todos los jugadores que se puedan dar cita en el Maracaná”.

“Estoy convencido que para todo aficionado al fútbol, ahora mismo un Brasil-España creo que es un partido emocionante, y se da cita en una final de la Copa Confederaciones que es la antesala a un Mundial”, agregó. “Y jugar en el Maracaná en Brasil también se antoja apetitoso”.

La final de la Confederaciones entre estas dos potencias del fútbol mundial se iniciará a las 5:00 p.m.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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