Reinaldo Herrera ama su trabajo de mozo de corral. Le agrada esa empatía que se establece entre hombre y animal, al que dice hay que conocerlo para entender su comportamiento. "Hay que saber respetar la distancia que hay que guardar con ellos. A veces no amanecen de muy buen genio", nos refería mientras apaciguaba tocando la cabeza a Cuarto Bate, el ejemplar que cuidaba en ese momento.
El comparte cada día con los demás mozos de corral el ambiente de amistad y compañerismo que se vive en los establos: "Aquí se pasa bien, es mejor que estar de vago. Me gusta el vacilón de los que trabajamos aquí".
Herrera lamenta estos días que no ha habido carrera, pues los días son más lentos y un poco aburridos. "Sin carrera, los días son más tristes... muertos", tal como lo definió. Herrera se esfuerza cada día en hacer su trabajo lo mejor posible. De él depende el sustento para su esposa e hijo.