Un FC Barcelona muy solvente y con gran calidad goleó ayer por 0-3 con mucha facilidad del Sevilla, uno de los equipos que quiere estar en puestos altos en esta Liga, y pone seis puntos de por medio con el actual segundo clasificado, el Real Madrid, que también se pegó un batacazo en Getafe.
El conjunto catalán mostró en Sevilla muchísimos recursos, tanto en ataque como en defensa, y pasó por encima de un rival desdibujado que nunca fue de verdad a por el partido.
El resultado de Getafe dio de inicio otro atractivo más al choque del Sánchez Pizjuán, pues ambos equipos salía beneficiados con una victoria en Sevilla y así tanto Pep Guardiola como Manolo Jiménez sacaron unas alineaciones muy ofensivas.
Los grandes recursos del Barça con el argentino Lionel Messi, el francés Thierry Henry y el camerunés Samuel Etoo fueron contrarrestados de entrada con las ganas del rival y la siempre inquietante presencia del malí Frederic Kanouté y el brasileño Luis Fabiano, quien lo intentó en un par de ocasiones en los primeros compases.
No obstante, fue Eto’o el que a los veinte minutos no perdonó en una pelota que le llegó rebotada de la defensa local y puso el 0-1 con una gran seguridad.
Pronto la formación hispalense se encontró con el marcador adverso ante un rival que, pese a ello, cambió poco su disposición sobre el terreno y que siempre quiso el balón para triangular con él en las inmediaciones del área sevillista.
Pocas soluciones encontraron los de Manolo Jiménez con Luis Fabiano y Kanouté muy solos.
En la segunda parte, el Barcelona salió con la clara intención de tener mucho el balón y no permitir lo que había sucedido en los últimos minutos de el primer período, que el Sevilla le tomara la iniciativa, por lo que Jiménez le dio entrada al campo a Diego Capel para buscar que la rapidez del almeriense diera frutos.
El equipo de Guardiola no notó esta circunstancia y dominó con autoridad, en busca de ese segundo tanto que dejara el choque sentenciado.
El gol visitante tardó en llegar y por ello el partido se mantuvo abierto, pero el Sevilla nunca rompió en atacar de verdad y el Barça, sin sufrimiento, vio como Messi se sacó un gran remate para el 0-2.
Quedaron entonces poco menos de un cuarto de hora para la conclusión del encuentro y el conjunto local se desmoronó por completo ante un adversario que le pudo hacer un descosido pero que sólo consiguió un tanto más, obra de Messi, en la prolongación del choque.