No es el tiempo el que hace estragos, son los tragos amargos los que enturbian la parcela de vida que se te ha asignado para cultivarla. En primer lugar, tú eres el responsable de tragar el brebaje o dejar de lado ese vaso medio vacío. Además, la parcela es tuya. Merecerla, desbrozarla cada cierto tiempo, como El Principito con sus chimeneas, darle cariño a tu flora, a la fauna del temperamento hay que pastorearla hacia abrevadores donde puedas ver reflejada la suma de tu grandeza. El problema es a veces el miedo.
Hay tantos miedos, y la mayoría son inventados por la manera como te estimas. Cuando ya no estés, el tiempo seguirá su ruta de corredores entre la vida y la muerte. La ciudad que amaste y se te fue de las manos seguirá transfigurándose hasta volverte irreconocible. Muchos se han ido, otros se irán, porque la muerte es una chiquilla irresponsable e irreverente que no sabe que tú quieres a aquellos. Lo único que es importante es el amor en todas sus formas, aspectos, texturas, posiciones y colores, aun con su sabor a “chicle”.
Si te quiero no es para que vuelvas recíproco el afecto, sino para que te quieras y te pidas cosas y besos y abrazos. No vayas por la vida con tu uniforme de desertor, de cobarde, dale la cara, el pecho a lo que venga. Sin pasarte de vida ajena, mira bien, mira dos veces. ¡Levántate! Cada día es una cosita linda. Una caja en el calendario de la pared que crecerá en la medida en que decidas crecer. El día es hermoso clavel, vayamos por él (F. Cabral).
Los adioses no son necesariamente acumulación de lejanías y distancias. Acaríciale con tus palmas de nostalgia y ahí estará de vuelta cada vez la razón de tus anhelos.
No culpes al tiempo de tu falta de interés. Las cosas ocurren porque tú eres el responsable de que ocurran. Las grandes ideas, las ideologías que han movido al mundo alguien las tuvo que empujar. Claro que hay cada exagerado, pero qué le vamos a hacer.
Exagera en las fechas de guardar y sé prudente en las fiestas de la carne. La gente que no sabe vivir dice que los extremos son malos, y se lo pierden.