Concluyó ayer un motín de 23 horas en una prisión del sudeste de Brasil, que causó un muerto y tres heridos, con la liberación de 80 rehenes por casi 700 presos amotinados, informó la policía.
La rebelión estalló ayer en las horas de visita de la prisión Piracicaba, 160 kilómetros al noroeste de Sao Paulo.
"Unos cinco hombres fuertemente armados irrumpieron en la prisión y empezaron a disparar indiscriminadamente al iniciarse las horas de visita", dijo el teniente Darío Correa, vocero de prensa del departamento de policía de Piracicaba. "Deben haber tenido información de adentro porque fueron directamente al arsenal y tomaron 25 armas, incluso ametralladoras y pistolas, y las distribuyeron entre los presos".
Los presos armados tomaron entonces como rehenes unos 100 visitantes y dos guardias, y exigieron ser trasladados a otras cárceles. Veinte visitantes fueron liberados durante la noche del domingo.
"Al cabo de varias horas de tensas negociaciones, el comandante coronel (de policía) Artur Brizola persuadió a los presos de que liberaran los rehenes restantes y entregaran las armas", explicó Correa por teléfono.
Dijo que no sabía si se habían satisfecho las demandas de los presos de ser transferidos. Añadió que los rehenes resultaron ilesos.
Correa dijo que los hombres armados que irrumpieron en la prisión, y lograron escaparse, trataban de liberar a ciertos presos.
"En el tiroteo que siguió, un preso fue muerto de un balazo, tres policías resultaron heridos y pueden haberse escapado unos 20 presos", dijo.
Explicó que la prisión, que tiene una capacidad de 500 presos, estaba "ligeramente superpoblada".
Las negociaciones para la liberación de los rehenes se interrumpieron anoche, pero se reanudaron esta mañana con la llegada de funcionarios de la prisión estatal de Sao Paulo.