El salvadoreño Raúl Ernesto Cruz León, de 27 años, que en 1997 cometió varios atentados terroristas en Cuba al parecer por encargo de una organización anticista, fue condenado hoy a la pena capital.
Un tribunal cubano de cinco jueces, tres profesionales y dos "legos" como Ernesto Cruz León a la pena de muerte por un delito de "terrorismo continuado", se informó oficialmente.
El juicio a Cruz León quedó visto para sentencia el pasado 11 de marzo tras cuatro días de sesiones en los que la Fiscalía consideró probado que fue el autor de seis atentados contra instalaciones turísticas en La Habana entre julio y septiembre de 1997.
El diario oficial "Granma" señaló ayer, en una breve nota publicada en su última página, que según la legislación cubana las sentencias a la pena capital, que en Cuba de aplica por fusilamiento, son apeladas "de oficio" ante el Tribunal Supremo.
Si el Tribunal Supremo ratifica la sentencia, aún puede ser apelada en última instancia ante el Consejo de Estado que preside Fidel Castro.
Cruz León se confesó ante el tribunal autor de sendos atentados con bomba contra cinco hoteles y un restaurante en La Habana entre julio y septiembre de 1997 que causaron la muerte al turista italiano Fabio di Celmo y heridas a otras once personas.
Decenas de testigos, peritos y agentes de seguridad que comparecieron en el juicio identificaron al acusado y detallaron el procedimiento usado para cometer los atentados.
La fiscalía afirmó que Cruz León es un "mercenario" contratado por la organización anticastrista "Fundación Nacional Cubano Americana" (FNCA), con sede en Miami (Estados Unidos) para cometer los atentados.
"Este hombre dijo el fiscal, es el gatillo de un arma que es financiada y dirigida por la FNCA" y el exiliado anticastrista Luis Posada Carriles.
Cruz León dijo que fue contratado por su compatriota Francisco Antonio Chávez Abarca, quien según la acusación y algunos testigos estaba vinculado con Posada Carriles.
La FNCA negó su participación en los hechos.
El acusado y la defensa pidieron la "benevolencia" del pueblo cubano.
El pasado 16 de marzo, la fiscalía pidió asimismo en otro juicio la pena capital para el presunto terrorista también salvadoreño Otto René Rodríguez Llerena, acusado de un atentado con bomba en 1997 y de haber intentado introducir en el país un kilo y medio de explosivos.
Según el fiscal, que había pedido primeramente una pena de 30 años de cárcel, esos explosivos del tipo "C-4" estaban destinados a atentar contra el Museo de la Revolución y el monumento al comandante Ernesto "Che" Guevara, entre otros.
En los juicios comparecieron tres agentes encubiertos de la Seguridad del Estado de Cuba, un matrimonio cubano y un ciudadano guatemalteco, quienes afirmaron haberse infiltrado en la FNCA y denunciaron la participación de ésta.
Por otra parte, otros dos ciudadanos guatemaltecos detenidos en 1998 cuando trataban de introducir explosivos en la isla testificaron que fueron contratados por la misma persona que Cruz León.
Cruz León viajó en dos ocasiones a Cuba, julio y septiembre de 1997 para cometer los atentados.
En la primer ocasión colocó dos explosivos en los hoteles Nacional y Capri y en la segunda en los hoteles Copacabana, donde murió di Celmo, Chateau Miramar y Tritón, y en el restaurante "La Bodeguita del medio".
El turismo se convirtió en una de las principales fuentes de divisas de Cuba a partir de la aguda crisis económica que azota la isla desde la desaparición del bloque soviético a principios de esta dâcada.
La pena de muerte a Cruz León es la cuarta dictada por tribunales cubanos desde comienzos de este año.
En enero, dos ciudadanos cubanos fueron condenados a la pena capital por el asesinato en 1998 de dos turistas italianos, y el pasado 3 de marzo otro cubano fue sentenciado por matar a un policía.