AFP
El coronel Ubiratan Guimaraes, comandante de la invasión del complejo penitenciario de Carandirú que dejó 111 muertos el 2 de octubre de 1992, fue condenado a 632 años de prisión, al ser responsabilizado por la muerte de 102 presos en esta cárcel de Sao Paulo, la mayor del país.
El fallo del juicio de esta masacre, iniciado el 20 de junio, fue divulgado en la madrugada de ayer.
El gobernador de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, aprobó la condena en declaraciones a la prensa local. "No se puede matar a 111 personas, afirmó.
"Nosotros tuvimos una serie de rebeliones en febrero y no aconteció nada de eso. El resultado del juicio mostró que este tipo de acción es inaceptable", agregó Alckmin al recordar acciones recientes de la propia PM para acabar con una serie de rebeliones carcelarias que estallaron en febrero.