Un seguidor del Chelsea inglés fue condenado a dos años de cárcel y a estar alejado diez años de los terrenos de juego por tomar parte de una pelea concertada con seguidores del Aston Villa.
Un juez de Kingston Crown, escuchó las alegaciones de los aficionados que lucharon entre ellos lanzándose cristales, botellas y conos de tráfico después de que sus equipos hubieran jugado en Londres, en marzo de 2004.