La difusión de un vídeo en el que se ve como uno de los más íntimos colaboradores del presidente peruano Alberto Fujimori realiza un supuesto soborno político no es el único escándalo que puede haberlo impulsado a convocar nuevas elecciones y anunciar su retirada de la política.
Otro puede ser la tan sonada desarticulación anunciada el 21 de agosto por el propio Fujimori de una banda de traficantes de armas que compró a Jordania 10,000 fusiles Kalashnikov que después aparecieron en manos de las guerrillas de la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.
En ambos casos esta involucrado el Vladimiro Montesinos, el consejero personal de Fujimori, quien controla el poderoso Servicio de Inteligencia Nacional (SIN).
Después de diez años en el poder, Fujimori anunció su decisión de poner fin a su mandato, en vez de inclinarse ante la presión de la oposición y de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para que se deshaga de Montesinos. El responsable del SIN fue sorprendido en un vídeo entregando dinero a un parlamentario en un acto de presunto soborno político.
Tras una visita relámpago del líder de la oposición peruana Alejandro Toledo, al Secretario General de la OEA, César Gaviria, este y el embajador Peter Boehm en representación del canciller de Canadá, enviaron el sábado a la tarde un mensaje reiterando la necesidad del retiro de Montesinos.
Horas después Fujimori, que inicio en julio pasado su tercer periodo el gobierno, anunció su decisión de "convocar en el inmediato plazo posible elecciones generales" y de desactivar el Sistema de Inteligencia Nacional.
Además ha precisado que "en esas elecciones generales, de mas esta decirlo, no participará quien habla".
Observadores sin embargo calculan que el bochornoso episodio del vídeo no es el único motivo de la decisión, sino que el presidente puede temer que se desate un aun mayor escándalo a raíz de lo que inicialmente el y Montesinos habían anunciado como una extraordinaria y brillante operación de la inteligencia peruana.
Según el semanario PROCESO de México, el operativo tan alabado por Fujimori "se ha convertido en uno de sus peores dolores de cabeza" debido a que "ahora resultaba ser una enredada maraña de conexiones de traficantes internacionales, guerrilleros que pagan armas con cocaína, y la participación de altos jefes militares peruanos".
"Ante ello, y adelantándose al resultado de las investigaciones, Fujimori dijo: "Cualquiera puede caer, hasta los generales"", ironizó el artículo del semanario firmado por Angel Paez desde Lima.
Cuando el mandatario reunió a la prensa, la presencia de Montesinos, un hombre que en 10 años del régimen jamás respondió a preguntas, sorprendió a todos porque Fujmori le atribuyó el éxito.
Pero como señala el artículo, la aparición del asesor no fue en lo absoluto casual. Ese mismo día y a la misma hora, representantes del gobierno y de la oposición se reunían por primera vez bajo el auspicio de una misión especial de la OEA para buscar una salida a la crisis originada por la cuestionada tercera elección de Fujimori.
"Uno de los temas que se discutían para recuperar la credibilidad de la democracia era la reestructuración del SIN y la redefinición del papel de Montesinos," escribe PROCESO. "Cuando se debatía este punto crucial, que implicaba la salida de Montesinos, Fujimori resaltó la labor de su consejero y, en abierto desafió a la organización internacional, dijo que era inmovible".
Fujimori añadió de que sin Montesinos quizás el Plan Siberia-como denominó a la operación que desbarató a los traficantes de armas-no habría sido posible, y que, por lo tanto, Perú no podía darse el lujo de prescindir de él.
Según el semanario, indagaciones hechas por la prensa independiente peruana, descubrió una serie de contactos, que sugieren que algunos de los principales responsables de la organización estaban "estrechamente vinculados al Ejército y al SIN".