Sin comprender mucho, pero atraído por el misterio, la magia, la intensidad expresiva de su gente y de ver cómo celebran, cómo bailan, además de su vestimenta, los objetos y "Chécheres" con que se adornan o se "desadornan", mi pincel quedó cautivado por ese Portobelo multicolor y original.
Escuchar el sonar de ese tambor, que me evoca a un “no sé qué”, un lenguaje que no alcanzo descifrar, una mezcla de ritual y de emociones, fe, resistencia, llanto, alegría, cantos y colores que cuentan de la vida diaria, ese rostro impresionante del Cristo Negro , ese es el Portobelo que me motivó a pintar su historia, sus costumbres, su gente.
Con la serie "Congos de Portobelo" intento desafiarme: movimiento, desplazamiento corporal, articulando color y fuerza expresiva, pero también que mi obra pictórica tenga sentido comunicacional, que registre una realidad concreta de identidad cultural.
Creo que los artistas en los distintos géneros tenemos que seguir incorporando en nuestras propuestas el quehacer panameño. Tenemos que seguir contando lo cambiante de la vida diaria; cada uno desde su estilo, desde sus búsquedas, pero hacerlo. Investigar, adentrarnos a lo profundo de nuestra diversidad, ese es el compromiso.
El rey y la reina, el pajarito mensajero, guía, protector; el diablo, signo del mal, simboliza al conquistador, al amo; la cigarra cantadora y así todos los personajes que representan los Congos de Portobelo y el propio baile, sus simbologías, son temas sobre los cuales me propongo seguir conociendo e ir incorporándolos a mi trabajo.
Como primer paso durante este mes de mayo, grupos organizados de la etnia negra han realizado diversas actividades con el fin de fomentar y fortalecer la identidad cultural panameña. Una de ellas es una muestra pictórica alusiva, que se exhibe en las instalaciones de Mi Pueblito Afroantillano en las faldas del Cerro Ancón, exposición organizada por la Asociación Panameña de Artistas Visuales de Panamá antes Artistas Plásticos de Panamá (APAP).