El Congreso de Guatemala citará al fiscal general, Adolfo González para que explique las "deficiencias" en las investigaciones de la Fiscalía sobre la muerte del obispo Juan Gerardi, asesinado el 26 de abril del año pasado, informó ayer una fuente legislativa.
El presidente de la Comisión Legislativa de Derechos Humanos, Pablo Duarte, explicó que el jefe del Ministerio Público (Fiscalía) será citado la próxima semana, luego que este miércoles un juez ordenara la liberación por falta de pruebas del sacerdote Mario Orantes, único detenido por el crimen.
"Considero que la decisión judicial muestra que no existen las pruebas que dicen tener, o bien que hay un cambio de estrategia, pero queremos conocerlo", señaló el diputado, miembro del oficialista Partido de Avanzada Nacional (PAN, derecha).
Por su parte, el diputado del Frente Democrático Nueva Guatemala (FDNG, izquierda), Amílcar Méndez, se pronunció a favor de que el presidente de la República, Alvaro Arzú, destituya al fiscal González.
El legislador del Frente Republicano Guatemalteco (FRG, derecha), Byron Barrientos, consideró necesario "increpar" al fiscal general y pidió extender el llamado de atención contra el ministro de Gobernación, Rodolfo Mendoza, y el director de la Policía Nacional Civil (PNC), Angel Conte.
El fiscal general ha sido señalado por el director de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado (ODHA), Ronald Ochaeta, como el responsable de "manipular la investigación para forzar el enjuiciamiento del sacerdote Mario Orantes, sin tener pruebas que lo inculpen".
Ochaeta aseguró que González también quiso desviar la investigación al desestimar la hipótesis de que se trató de un crimen político y divulgar la versión de que el asesinato pudo haber sido perpetrado por motivos pasionales.
La libertad concedida al sacerdote Mario Orantes, acusado del asesinato del obispo Juan Gerardi, es vista como indicio del nuevo rumbo que la justicia guatemalteca busca darle al más grave crimen cometido después de la firma de la paz.
El fiscal especial del Ministerio Público (MP), Celvin Galindo, anunció ayer que de ahora en adelante hará sus propias investigaciones para esclarecer el violento asesinato del prelado, ocurrido en el garaje de su casa parroquial, situada a unos 300 metros de la sede oficial del Gobierno.
Como parte del nuevo giro que tomará el proceso, una vez liberado por orden judicial Orantes, quien era el único detenido por el asesinato, Galindo dijo que en los próximos días viajará a Washington.
Según el fiscal especial, su visita a la capital norteamericana es para recoger el informe oficial de los análisis científicos a los ADN que expertos de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI por sus siglas en inglés) encontraron en el escenario del crimen.
En ese informe existen al menos cuatro tipos diferentes de ADN de los presuntos sospechosos del asesinato de Gerardi.
Orantes fue puesto en libertad ayer por decisión del Juez Segundo de Primera Instancia Penal, Henry Monroy, quien no encontró pruebas suficientes en los documentos presentados por la Fiscalía como para abrirle un proceso judicial.
El Juez sugirió al Ministerio Público ser objetivo y velar por la correcta aplicación de la ley, y extender la investigación que permita esclarecer la muerte violenta del obispo auxiliar de Guatemala.
En ese sentido, Galindo aseguró que la clausura provisional del proceso y la libertad del sacerdote le dará más espacio para investigar otras teorías sobre los posibles móviles del crimen, y sostiene que su reto será encontrar la verdad.
El mismo Orantes espera que con su libertad no se cierren las investigaciones sino que por el contrario se profundicen para detener a los verdaderos responsables del asesinato de Gerardi.
Orantes, quien había sido detenido el 22 de julio de 1998, ha pedido a Dios que perdone a los que falsamente lo acusaron del crimen, sobre todo al ex fiscal del caso Otto Ardón.
Mientras, el arzobispo primado de Guatemala, Próspero Penados, reiteró que la Iglesia Católica seguirá manteniendo "el dedo sobre la llaga" y exigiendo a las autoridades el esclarecimiento del asesinato, el más grave cometido después de la firma de la paz entre el Gobierno y la entonces guerrilla, el 29 de diciembre de 1996.
Durante los más de 130 días que permaneció en el Centro Preventivo para Hombres de la Zona 18, de la capital, Orantes no desaprovechó la oportunidad para hacer amigos entre los reclusos y también ofició varias misas.
En el centro médico privado, el religioso también celebró misas para la Navidad, Año Nuevo y a mediados de enero, según comentaron algunas enfermeras.