Otra vez el anillo de Serie Mundial de 1996 tomaba primer plano. Mientras lo observaba, Mariano Rivera Palacios recordó los sabios consejos que le dio a su hijo antes de partir a los Estados Unidos.
“Antes de que se fuera Mariano yo le dije: ‘Recuerda que yo vine del Darién y comencé como pacotilla. Ya hoy día soy capitán de barco. Así que tú comenzarás como pacotilla donde vas a jugar. Así que usted tiene que echar hacia adelante, esforzándose todos los días, y pidiéndole mucho a Dios’”, concluyó.
Así cerraría la entrevista con el protagonista principal de esta historia, un humilde panameño que viajó desde el Darién en busca de un mejor futuro y lo logró.
Un trabajador incansable que, a pesar de los éxitos que cosechó su hijo desde 1995, no le dijo adiós a la pesca artesanal hasta el 2005. Un adiós que se dio por pedido de su propio hijo.
“Siempre me ha gustado trabajar. Siempre me gustó ganarme mi plata, pero mi hijo me pidió que ya no trabajara más en el 2005. Al final, no me quedó otro remedio que hacerle caso”, puntualizó.